Sin él, las capas de Superman y Batman en La liga de la justicia, no existirían y en Spiderman: un nuevo universo, ganadora del Óscar a mejor película de animación, los personajes habrían mostrado un cabello y ropa sin vida.
Cruz Contreras tiene 32 años, pero con cinco de ellos trabajando en Hollywood, se ha convertido en uno de los especialistas en algo que pocos manejan en el mundo de la animación y efectos visuales: la confección y movimiento del vestuario y cabello de los personajes, para que se asemejen a los humanos. “Lo que decimos es que nuestra labor es para que el pequeño Timmy, de 10 años, no salga del cine diciendo que se veía chafa”, señaló.
Su próximo trabajo en llegar al público es Monstruo del mar, una historia de piratas que es la apuesta de Netflix para buscar la estatuilla dorada el próximo año y la cual estrena en julio. Y trabaja de lleno en la secuela animada de Spiderman, en la cual, precisa, personajes como Gwen, importante en la vida del arácnido, tendrá mayor relevancia y tiempo en escena.
“‘Monstruo del mar’ es el proyecto más complicado que he tenido, porque al ser una película de piratas, podrán imaginarse la cantidad de ropa, de telas que se ponían, las cuerdas de los barcos, las velas, es poner todo el cuidado. Antes hice ‘Más allá de la luna’, donde tenía que ponerme creativo, por ejemplo, usé una bufanda como la de los personajes para ver cómo volaba con el aire con ciertos movimientos”, contó.
Varios personajes pasan por sus manos y computadora, así que después de meses de trabajo, el día que termina, entra la depresión. “Se vuelven tan familiares, que respiras, duermes, sueñas con ellos. Hay días que despierto a las tres o cuatro de la mañana porque algo me dijo cómo resolver un tema, lo apunto en un cuaderno que tengo junto a mi cama y cuando lo reviso, digo: sí, así era”, comenta de buen humor.
Cruz tenía cuatro años cuando quedó tocado por la animación. Después vio Harry Potter y la piedra filosofal y al salir, quedó convencido de que la magia realmente existía. Contreras tomó clases en Argentina sobre simulaciones dinámicas, es decir, fuego, explosiones, cabello y ropa; regresó a México y se empleó en comerciales donde trabajó animando agua y ropa, su especialidad.
“Antes de llegar a los estudios MPC (en Canadá y de ahí a Sony) literal toqué más de cien puertas, mandé solicitudes a más de 100 compañías alrededor del mundo, hasta que esta me dijo que les interesaba hacer una entrevista”, relata Contreras.
En la pasada edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara ofreció una plática magistral sobre el proceso de Spiderman hacia el Óscar. “Poco a poco se está reconociendo más lo que hacemos; la gente dice que la animación en México está en pañales y es mentira, no es por falta de ideas o talento, sino de apoyos: un proyecto se detiene para conseguir el dinero, pero entonces pasan diez años y ya para entonces Hollywood trae otra cosa. El apoyo es lo que se necesita”, afirmó.











