La casa de subastas Sotheby’s subastó el cuadro La familia, del mexicano Rufino Tamayo, por 3 millones de dólares en una doble sesión de arte latinoamericano en que también se vendió Les oiseaux voliés, del cubano Wifredo Lam, por 1,2 millones.
La familia (1987) es la última y definitiva obra de Tamayo sobre este motivo y, tras el toque del martillo, se convirtió también en la protagonista de la sesión de arte latinoamericano moderno y contemporáneo al superar de largo el precio en que estaba estimada por Sotheby’s, entre 1,2 y 1,6 millones de dólares.
El cuadro, con medidas de 124 por 180 centímetros, es una de las mejores obras de la última etapa de la prolífica carrera de más de sesenta años de un artista mexicano reconocido internacionalmente, tal y como recordó, y ahora recoge Sotheby’s, el reconocido historiador del arte Edward Sullivan.
La familia fue la obra más destacada de una sesión en que también se vendió Les oiseaux voilés (1945), de 111 por 125,7 cm, una de las obras más íntimas de Lam, que alterna líneas claras y oscuras produciendo una sensación de movimiento.
Se subastaron además obras de otros artistas reconocidos como el colombiano Fernando Botero, que colocó una elegante Bailarina por 430 mil dólares y Naranjas y limones, por 334 mil dólares.
White Package, del chileno Claudio Bravo (490 mil dólares), Papel reciclable de Los Carpinteros (87 mil dólares, un récord para una obra de papel en el artista), Sin título (Mujer con Flores) del mexicano Alfredo Ramos Martínez (610 mil dólares) y El balcón de Diego Rivera (346 mil dólares) fueron otras de las piezas subastadas.
La sesión moderna y contemporánea estuvo precedida por una puja de una selección de 35 obras de arte latinoamericano enfocado en la abstracción por la que Sotheby’s recaudó más de 6 millones de dólares y en la que se destacó Estructura ocre constructiva con signos en blanco, del hispano-uruguayo Joaquín Torres-García, que se vendió por 970 mil dólares.












