La dentición no ocurre exactamente a la misma edad en todos los bebés. Por lo general, el primer diente aparece alrededor de los 6 meses, aunque puede salir antes o después. Algunos bebés pueden comenzar la dentición alrededor de los 4 meses, mientras que otros no presentan su primer diente hasta después de cumplir un año.
El primer diente suele ser uno de los incisivos centrales inferiores, es decir, los pequeños dientes que aparecen en la parte delantera de la mandíbula. Posteriormente comienzan a salir los demás dientes hasta completar, generalmente, los 20 dientes temporales durante los primeros años de vida.
¿Cómo saber si le está saliendo un diente?
Durante esta etapa es común que el bebé se lleve constantemente las manos y objetos a la boca y tenga una mayor necesidad de morder. También puede presentar encías inflamadas o sensibles, mayor producción de saliva e irritabilidad.
Algunos bebés pueden tener dificultades para dormir o mostrarse más inquietos de lo habitual. La piel alrededor de la boca también puede irritarse debido a la cantidad de saliva que producen. Sin embargo, es importante aclarar que la dentición no debería provocar fiebre alta, diarrea intensa, vómitos o que el bebé se encuentre gravemente enfermo. Si aparecen estos síntomas, no deben atribuirse automáticamente a la salida de los dientes y es necesario consultar al pediatra.
¿Qué puedo hacer para aliviar las molestias?
Una de las formas más sencillas de ayudar al bebé es ofrecerle algo seguro para morder, los mordedores diseñados específicamente para bebés pueden proporcionar alivio al ejercer una presión suave sobre las encías. También puede utilizarse un paño limpio y húmedo, previamente enfriado en el refrigerador, para que el bebé lo muerda bajo supervisión, el frío puede ayudar a disminuir temporalmente la inflamación y la sensación de molestia. Otra opción consiste en masajear suavemente las encías con un dedo limpio, antes de hacerlo, es importante lavarse muy bien las manos y realizar movimientos delicados, sin ejercer demasiada presión.
¿Se pueden utilizar mordederas frías?
Sí, pero es preferible que estén frías y no congeladas. Un objeto demasiado frío puede lastimar las encías del bebé. Además, es importante elegir mordedores de una sola pieza, resistentes y fabricados específicamente para bebés. Deben revisarse constantemente para comprobar que no tengan grietas, piezas desprendibles o partes que puedan representar un riesgo de asfixia.
No se recomienda utilizar collares, pulseras o cadenas de dentición alrededor del cuello del bebé, ya que pueden representar riesgos de estrangulamiento o asfixia.
¿Qué hacer con el exceso de saliva?
Durante la dentición, el bebé puede babear mucho más de lo habitual. La humedad constante alrededor de la boca puede provocar irritación, enrojecimiento o pequeñas lesiones en la piel.
Para evitarlo, se puede limpiar suavemente la saliva con un paño limpio y suave, sin frotar. Si la piel se irrita, el pediatra puede recomendar algún producto apropiado para protegerla.
También es conveniente cambiar con frecuencia la ropa o los baberos que permanezcan húmedos.
¿Se pueden utilizar geles para las encías?
Antes de aplicar cualquier gel o medicamento en las encías del bebé es importante consultar con el pediatra. Algunos productos destinados a aliviar el dolor de la dentición pueden contener sustancias que no son apropiadas para los bebés y pueden provocar efectos adversos.
Por esta razón, no se deben utilizar medicamentos ni productos anestésicos por cuenta propia. Si el bebé presenta molestias importantes, el pediatra puede recomendar la alternativa más segura según su edad y peso.
El inicio de la higiene bucal
Aunque el bebé solamente tenga un diente, es importante comenzar a desarrollar una rutina de higiene. No es necesario esperar a que tenga varios dientes para comenzar a cuidar su boca.
Los padres pueden limpiar suavemente las encías y, cuando aparezca el primer diente, comenzar a cepillarlo utilizando un cepillo dental infantil de cerdas suaves y una pequeña cantidad de pasta dental con flúor, de acuerdo con las recomendaciones del odontopediatra. El cepillado debe realizarse por lo menos dos veces al día, especialmente antes de dormir.
Una etapa que requiere paciencia
La llegada del primer diente puede ser un momento emocionante para toda la familia, pero también puede representar días de mayor irritabilidad para el bebé. Las molestias suelen ser temporales y pueden aliviarse con medidas sencillas como los mordedores seguros, el frío moderado y los masajes suaves en las encías. Al mismo tiempo, este momento representa una oportunidad para comenzar a construir hábitos de higiene que acompañarán al niño durante toda su vida. Cuidar el primer diente es tan importante como cuidar los que aparecerán después.
La dentición no debe utilizarse como explicación automática para una fiebre alta, diarrea intensa o vómitos. Si el bebé presenta síntomas importantes o parece enfermo, es mejor consultar al pediatra y no asumir que todo se debe a la salida de su primer diente.
¿Sabías que…?
Los dientes de leche cumplen funciones importantes: ayudan al bebé a masticar y aprender a comer, participan en el desarrollo del habla y mantienen el espacio necesario para que los dientes permanentes puedan salir correctamente.
Cuidado con los biberones durante
la noche
Una vez que aparecen los primeros dientes, es especialmente importante evitar que el bebé se quede dormido constantemente con un biberón que contenga leche, fórmula, jugos u otras bebidas azucaradas.
Los azúcares que permanecen en contacto con los dientes durante períodos prolongados pueden favorecer la aparición de caries.
Si el bebé necesita el biberón para conciliar el sueño, es recomendable hablar con el pediatra o el odontopediatra para encontrar alternativas adecuadas.
¿Cuándo llevar al bebé al dentista?
La primera visita al odontopediatra debería realizarse cuando aparezca el primer diente o, como máximo, alrededor del primer cumpleaños.
Esta consulta permite revisar el desarrollo de los dientes, orientar a los padres sobre el cepillado, hablar sobre alimentación y detectar de manera temprana cualquier problema. Además, el especialista puede explicar cómo prevenir las llamadas “caries de la primera infancia”, que pueden aparecer incluso cuando el bebé todavía es muy pequeño.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Si el bebé presenta una molestia leve, mayor salivación e irritabilidad, generalmente puede manejarse con las medidas anteriores. Sin embargo, si presenta fiebre alta, dificultad para respirar, vómitos persistentes, diarrea importante, rechazo de líquidos, somnolencia excesiva o cualquier síntoma que parezca fuera de lo habitual, es necesario buscar atención médica.
La salida de los dientes puede coincidir con otras enfermedades, especialmente porque ocurre durante una etapa en la que el bebé comienza a explorar objetos y tiene mayor contacto con su entorno.












