Cuando los aplausos lastimaron a Jaime Sabines

Cuando los aplausos lastimaron a Jaime Sabines

Un fenómeno nunca antes visto, que un poeta logrará tal convocatoria fue insólito, pues cientos de personas se quedaron afuera del lugar donde Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla 1926-Ciudad de México 1999), aquella tarde del 30 de marzo 1996, leyó los poemas escritos a lo largo de una trayectoria de 50 años, en orden cronológico.

En esa ocasión el escenario del Palacio de Bellas Artes fue adornado con dos juegos florales a cada lado, y un escritorio con los gabinetes hacia el público, como para dar a entender que el invitado en esa ocasión era Jaime Sabines, el poeta que se paró frente a todos y dijo con voz entrecortada, casi llegando a las lágrimas: “Estos aplausos lo lastiman a uno”.

Esa tarde leyó poemas de los libros Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Diario semanario (1951), Poemas sueltos (1951-1961), Yuria (1967) y Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973). Una de las personas que pudo retratar de mejor manera la vida y obra Jaime Sabines fue la periodista Pilar Jiménez Trejo, quien a través de entrevistas logró su libro Jaime Sabines. Apuntes para una biografía, que fue editado por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas y el cual permite que la voz interna del poeta converse consigo mismo sobre la soledad el tiempo, el amor, el erotismo, la condición y la verdad humana, la espiritualidad, la mujer y la vida.

“Estamos solos y la poesía es un puente entre nosotros”, dice el poeta en el programa Historias de vida, que se puede ver en Youtube. Ahí, distintas voces como las de Eraclio Zepeda, Dolores Castro, Óscar Oliva, Jaime Labastida y Pilar Trejo hablan sobre el poeta.

Laco dice en ese video que, a partir de Horal, “Sabines descubre su propia voz”. En esa misma grabación, el esposo de la poeta Elva Macías habla sobre como el padre de Sabines, Julio, quien llega al estado procedentes de Cuba, tras salir de Saghbine, en Líbano. “Él llega en plena batalla carrancista y aquí en Chiapas empieza su carrera militar donde logra el reconocimiento de mayor”, refiere.

Jaime Sabines es el menor de tres hermanos, fruto del amor entre Julio Sabines y Luz Gutiérrez, una joven pudiente de Tuxtla Gutiérrez. El poeta mayor de Chiapas llegó al mundo un 25 de marzo de 1926. Su primer contacto con la literatura fue gracias a su padre, quien cada noche le contaba junto a sus hermanos cuentos árabes que había aprendido en su tierra natal.

Jaime Sabines fue influenciado por la Biblia, no en el sentido de su escritura sino más bien en la forma de ver la vida, además de que fue un lector de Baudelaire y otros escritores. Según testimonios recogidos en ese video, Sabines tuvo en algún momento diferencias con Octavio Paz debido a que este parecía que “usaba guantes cuando escribía poesía”.

También las tuvo con Carlos Fuentes, pues en una reunión, Jaime lo saludó y ambos se elogiaron; no obstante, el autor de El naranjo dijo que mejor no se alabaran ellos mismo sino que se criticaran sus obras a las espaldas, lo que provocó la molestia del chiapaneco, quien nunca más volvió a hablarle al autor. Sabines era un antintelectual, y en el libro de Pilar Trejo cuenta que le gustaba platicar más con personas comunes que con personas que se cultivaban, pues “los poetas y las quinceañeras siempre andan ensayando sus movimientos”.

Fue un niño normal que jugaba al igual que los demás; que disfrutó las aguas entonces limpias del Sabinal, donde en una ocasión se salvó de morir ahogado gracias a que fue salvado por su hermano. Estudió su educación secundaria en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, donde logró ser un destacado declamador, y a los 14 años comenzó a escribir poemas para las chamacas.

Entre 1945 y 1947, se fue a la Ciudad de México a estudiar la carrera de Medicina, pero claudicó en los primeros semestres. El poeta pasó un breve tiempo en Tuxtla, luego regresó a México para estudiar Filosofía y Letras en la UNAM, donde conoció a grandes escritores como Rosario Castellanos, con quien compartía su amor por Chiapas. Se llevó muy bien con una gran generación de escritores del siglo XX, como Jaime Labastida, Emilio Carballido, Juan José Arreola y Juan Rulfo.

El menor de la familia Sabines Gutiérrez considera “Tarumba” como su mejor poema, aunque algunos de los más afamados son “Los amorosos, “Te quiero a las diez de la mañana” y “Espero curarme de ti”. Sabines es un poeta que borraba muy poco y que escribía en una libreta, acostado en su cama. Él desechaba un poema si no le gustaba, lo tachaba.

Si aún viviera, hoy estaría celebrando su cumpleaños 91 el poeta mayor, aquel de palabras simples, el que hablaba de la vida, el que decía: “La poesía nos salva de morir”.