Ma. Antonieta Valera de la Torre * Cuarto Mujeres y Puntos, A.P.N.
zNo hay ciudadanía que se obtenga de manera gratuita. La calidad ciudadana comienza a construirse cuando la persona siente la necesidad de informarse y exigir estar informado de lo que ocurre fuera de su casa; cuando se dota de elementos que le ayudan a discernir, a edificar la critica personal y a razonar sobre su comunidad política. En consecuencia, la ciudadanía se ejerce cuando la persona se otorga así misma el derecho a exigir lo que le corresponde; más aun, cuando se asume como un sujeto capaz de influir en el entorno social y político que lo rodea.
En muchas ocasiones la ciudadanía al solicitar o recibir servicios o programas de gobierno, sufrimos sus trámites que suelen ser ineficientes y tortuosos, ello provoca que busquemos soluciones pragmáticas (corruptas) para escapar de los controles rígidos o injustificados y de las intrincadas redes burocráticas que no tienen en cuenta nuestras necesidades y posibilidades reales.
Nos quejamos, pero jamás pensamos que es consecuencia de la falta de información clara y veraz dirigida al ciudadano, el desconocimiento de nuestros derechos evita su exigencia, aumentando la libertad de los servidores públicos para manipular la información en su beneficio, y abriendo la posibilidad de ofrecer privilegios a cambio de alguna dádiva (mordida), o bien de imponer sanciones alejadas del marco legal. Así, la información se constituye en un elemento de poder, para quien la posee.
En México en el 2007 con la reforma al segundo párrafo del artículo 6s Constitucional, en materia de derecho de acceso a la información pública y transparencia, se da inicio a una transformación profunda de la vida institucional y de la cultura política, porque es un instrumento para crear ciudadanos y fortalecer la democracia; dado que la rendición de cuentas tiene implicaciones profundas en la construcción de la ciudadanía, en virtud de que la democracia se ejerce plenamente sólo cuando existen ciudadanos capaces de exigir una adecuada rendición de cuentas, y funcionarios y políticos convencidos ética y políticamente de la necesidad de rendirla.
Muchos desconocen que la administración pública creó la Contraloría Social hace 17 anos, en los tres órdenes de gobierno y con presencia continúa por tres sexenios, incluyendo el de la alternancia; sorprende la ausencia de información actual y sistematizada sobre las acciones de la Contraloría Social que se están realizando en los espacios públicos, así como de su análisis sobre sus potencialidades y limitaciones para innovación democrática. La Contraloría Social es un tipo de participación ciudadana, que busca que los ciudadanos puedan incidir en la esfera pública, en su vigilancia, control y evaluación de las acciones de gobierno.
La ciudadanía muchas veces calculamos que, aun participando, la realidad institucional, económica o social que queremos afectar tiene pocas probabilidades de cambiar, esto evita invertir nuestras energías y tiempo en aventuras que evaluamos como poco redituables, por eso en este espacio hacemos la invitación a recordar a todos aquellos que no pensaron a si, por ello nos han dejado un legado invaluable al promover la participación ciudadana.











