Los personajes de los cinco cuentos que integran el e-book Suelten a los perros, obra con la que Luis Jorge Boone obtuvo el Premio Nacional de Cuento Agustín Yáñez, han perdido algo en el camino y se han quedado sin nada, incluso sin rumbo para seguir viviendo y, sin embargo, aunque no son héroes ni triunfadores, se ven con humor, otras veces se burlan de sí mismos, y en ocasiones se miran con ironía, “son puntos de vista válidos para sobrellevar sus propias vidas”, afirma el narrador, poeta, traductor y editor.

“Creo que todos los personajes están heridos también, despojados, han perdido alguna cosa, como dice el epígrafe de Ricardo Piglia, que es una frase que me encanta porque además creo que habla de las circunstancias de todos los protagonistas: ‘El hombre herido en el corazón puede mirar la realidad tal cual es y percibir sus misterios’. Pues sí, todos tienen el corazón roto de una u otra manera y por eso mismo ya no tienen esa fantasía de ‘soy el hombre y lo puedo todo y el amor lo puede todo también’. No, la vida les destrozó el corazón”, asegura Boone.

El escritor nacido en Monclova, Coahuila, en 1977, dice que los personajes han perdido algo. “Alguno perdió a su pareja, alguno perdió sus razones de vivir, otro pierde a su hija, que era el centro de su vida, uno más perdió a un gran amor, alguno perdió la dirección y no sabe si está avanzando o está quieto en su vida, y de alguna manera, en medio de esa oscuridad, en medio de esa opresión y de esa asfixia que sienten, descubren una grieta y lo interesante es que deciden transitar por ahí, a ver qué es lo que pueden encontrar”, señala.

Boone, quien es autor de los libros de cuentos La noche caníbal, Largas filas de gente rara, Cavernas y Figuras humanas; y de las novelas Las afueras y Toda la soledad del centro de la Tierra, reconoce que en los personajes de estas historias quiso poner muchas cosas. “No son triunfadores, no son tan poco historias de éxito, porque estos mitos de nuestra modernidad y de cómo vemos la historia... de pronto nos enseñan que tenemos que tener las grandes sagas para poder contar una historia y yo creo que no, yo creo que estas historias que hablan de personajes que se debaten en cómo hacerle para llegar a mañana, cómo hacerle para que este momento no me destruya, esos pequeños actos son los que salvan el día”, afirma.

Monclova, el universo Boone

Monclova y sus alrededores de desiertos, carreteras, casas viejas y ruinosas son los escenarios de los cinco cuentos de Suelten a los perros (Ediciones Era, 2021), porque Boone reconoce que siempre está Coahuila, siempre está Monclova y siempre está Cuatro Ciénegas, pero ahora también está Arteaga.

Asegura que una de las enseñanzas que tiene para él este libro es que Monclova y la región centro de Coahuila es su territorio literario, no el único territorio literario que tiene, pero sí uno principal. “Una de las ambiciones que yo tenía cuando comenzaba a escribir, hace 25 años, es pensar que nadie había retratado ese territorio. Lo vi en Daniel Sada y lo vi en Cormac McCarthy, y yo pensaba ‘nadie ha retratado esto de la manera en que yo lo quiero hacer’; ellos me enseñaron esas ciudades y ese desierto que no tiene muchos atractivos, no es un pueblo mágico, más bien es una ciudad industrial, es una región muy castigada por los elementos pero también muy rica y muy vistosa en sus paisajes”, afirma.

Supo entonces que él podía hablar de las personas que estaban ahí y contar las historias de tal manera que pudieran reflejar estos encuentros y estos momentos de comunión y de belleza poética que pudieran darse en ese lugar, “porque aprendí a verlo, es lo que veo con más claridad, a pesar de no vivir ahí desde hace muchos años”.