Cuesy comienza pasos del cambio

"Sara Regalado * CP. Mucho se ha hablado de que el mexicano necesita creérsela, sentirse capaz, ir por las oportunidades y comprometerse con ellas. Cuando esto sucede, todo el esfuerzo comienza a ser reconocido cuando la persona ya tiene un largo andar, con una trayectoria importante en su rama.

No así en el caso de Diego Cuesy, un joven chiapaneco que a sus 22 años de edad ha tenido y aprovechado la oportunidad de trabajar en una ONG como Amnistía Internacional, en continentes como Europa y África.

Además de esa experiencia enriquecedora y estremecedora en algunos de los países más pobres del mundo, y habiendo decidido dedicarse a la parte humana y social de las relaciones internacionales, Cuesy ha sido seleccionado para estudiar por un año a tiempo completo en la Universidad de Yale, institución situada entre las tres mejores del mundo.

Aunque no hay un registro público de los estudiantes y egresados de esa universidad, Diego Cuesy es probablemente el único chiapaneco que ha logrado la proeza de ser aceptado en una institución que tiene un promedio aproximado de aceptación de solicitantes del siete por ciento; uno de los más bajos en Estados Unidos.

""No dudé nunca en aceptar la invitación de participar en el proceso de admisión. Metí mis papeles, currículum, cartas de recomendación y dos ensayos de una cuartilla, cada uno hablando de mis intereses a futuro, y de las razones por las cuales yo debería ser seleccionado. Después del envío de papeles, pasé a la siguiente etapa de admisión, en la cual me entrevistó un profesor decano de Yale vía Skype. La entrevista duró aproximadamente media hora y fue divertida, elocuente y bastante interesante. Unos días después se me informó que fui seleccionado. Cabe mencionar que, a nivel mundial, Yale sólo seleccionó al Tec y a la Universidad Nacional de Singapur para participar en este proyecto"", explicó el joven estudiante del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, en una entrevista realizada por correo electrónico.

El proyecto para su estancia en Yale ofrece un amplio abanico de posibilidades académicas: ""Evidentemente, mi pasión es la ciencia de las relaciones internacionales. A nivel académico me encantaría poder seguir tomando cursos de mi carrera y, sobre todo, hacer investigación en la materia. Sin embargo, la cantidad de cursos que ofrece Yale y que no están disponibles en México es tanta, que considero importante diversificar más mi campo de estudios. Tomaré no sólo cursos específicos de RRII, sino también de derechos humanos, gestión pública, activismo político, desarrollo sustentable, economía de los países en vías de desarrollo, y demás. También, participar en asociaciones estudiantiles y periódicos escolares es mi objetivo"".

Sobre la experiencia que vivió del otro lado del Atlántico y que sin duda fue una etapa que marcó el rumbo de sus aspiraciones, Cuesy comentó: ""Acabando la preparatoria, estuve de intercambio un año en Bélgica, aprendiendo francés y viviendo dentro de una familia belga. Durante este intercambio se me presentó la oportunidad de participar en el proyecto Ciudadanos del Mundo (Citoyens du Monde, en francés) de la ONG Amnistía Internacional, división Bélgica.

""Este proyecto consistió en contactar a una ONG defensora de los Derechos Humanos alrededor del mundo, para realizar un reportaje de su lucha. Mi equipo y yo escogimos a la SOFAD (Solidaridad de Mujeres Activistas en la Defensa de los Derechos Humanos, por sus siglas en francés) con sede en Sud-Kivu, provincia de la República Democrática del Congo. 40 proyectos participaron y sólo 5 fueron escogidos por Amnistía Internacional para recibir financiamiento para realizar el reportaje, entre éstos el nuestro con la SOFAD.

""Con esto, en el verano de 2008 tuve la oportunidad de ir a uno de los países más pobres del mundo, y al centro neurálgico de lo que ha sido el segundo conflicto con más muertes desde la Segunda Guerra Mundial. Estuve en Katana, un pueblo pequeño en el lago fronterizo con Rwanda, realizando entrevistas para evidenciar el serio problema de violación como arma de guerra que azota la región de los Grandes Lagos Africanos, sobre todo en este país. La SOFAD, precisamente, es una ONG encargada de luchar contra la violación como arma de Guerra"".

A pesar de las crudas realidades de las que ha sido testigo, Diego no abandona su ideología de que el cambio es posible desde dentro, desde la persona: ""Soy fiel a mi creencia de que un ciudadano puede marcar diferencias y sentar los pasos del cambio. Yo no quiero que mis hijos vean un Chiapas o un México donde ir al Ministerio Público implique darle dinero al funcionario. Yo no quiero que mis hijos vean una autopista Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal con tierra erosionada, sin árboles. Yo no quiero que en el futuro haya escasez de agua por no cuidar los bosques que tenemos, tener que lidiar con otro levantamiento armado porque no hay condiciones de vida óptimas y dignas para toda la población. No quiero que en el futuro uno tenga que silenciar sus pensamientos por miedo a grupos delictivos o al propio gobierno. Por todo lo anterior, mi proyecto de vida estará definitivamente encaminado a mejorar las cosas que dañan y hasta pudren la sociedad en la que vivo"".

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