La loa de la muerte y los doce vanidosos es una pieza anónima que rescató don Lisandro Coutiño, y que se escenificaba en Chiapa de Corzo el Día de Muertos; posteriormente es recuperada y publicada por Carlos Navarrete en el libro San Pascualito y el culto a la muerte en Chiapas (UNAM, 1982). Desde 1983, Socorro Cancino fue la responsable de la propuesta escénica que se continuó efectuando por algunos años.
La pieza La loa de la muerte y los doce vanidosos es una forma modernizada de culteranismo y presenta un gusto por la rima y la palabra. En ella se dramatizan algunos temas que están contenidos en lo que se conoce como la vieja “Danza Macabra”.
“Parece que la última vez que se montó en escena fue en 1934, cuando la persecución religiosa hizo imposible este tipo de actividades. En ese entonces, la puesta en escena se hacía en un tablado que levantaban enfrente de la casa del cura del pueblo. El alumbrado se montaba con lámparas de petróleo combinadas con la débil electricidad de aquellos tiempos”. (Navarrete: 1982). Les dejamos un fragmento de la obra.












