"Ma. Antonieta Valera de la Torre/Mujeres y Punto * APN. Actualmente, los medios de comunicación operan como mediadores entre los ciudadanos y el poder en un lugar que antes correspondía a los partidos políticos. El resultado es que la política se ha desplazado a la arena mediática como forma legítima de comunicación con los electores, generando una ""democracia mediática"".
Esto se da porque los medios de comunicación cumplen con la doble función de proporcionar información a los ciudadanos, al tiempo que se constituyen como canal de comunicación de las instituciones políticas, ambas funciones son determinadas e influidas por la participación de los medios de comunicación en el mercado; sin embargo recordemos que una de las características o estrategias de negocios de las empresas mediáticas es el sensacionalismo o dramatismo en las historias, se crea, pues, un sistema de valores falsos que son sostenidos por estudios de mercado y lanzados como ""lo que interesa al público"" que no es lo mismo que ""el interés público"". El hecho es que si los medios de comunicación no fomentan los valores democráticos y enriquecen la cultura cívica, resulta que el negocio que los medios representan no es compatible con los propósitos democráticos ni es útil siquiera al Estado de derecho. Es más, el sensacionalismo ha probado ser mitigante de los valores democráticos.
La cultura cívica, bajo las reglas del mercado, no se verá beneficiada a menos que los intereses se equilibren por medio de normas jurídicas y políticas públicas de antimonopolio y diversidad de contenidos en los medios de comunicación; porque tanto el poder político, como el poder económico de los medios requiere, en la misma medida, de controles y límites, esto es dar el paso decisivo hacia la democracia, es la transferencia del poder de un grupo de personas a un conjunto de normas.
A través de estudios se ha confirmado que las actitudes políticas de los individuos son influenciadas por los medios de comunicación, por ello es importante que a través de ellos se promuevas posturas que den razón de un sistema político-social-democrático, producido por la asimilación consciente de los principios democráticos básicos como la tolerancia, el pluralismo y el respeto a los derechos humanos. Asimismo, fomentar la publicidad de los actos del poder público, senalar la responsabilidad de los funcionarios, procurar la inexistencia de inmunidades del poder, etcétera-. Estos valores democráticos son los que se espera que los medios fomenten y a sociedades con estas características se intenta satisfacer cuando se trata de interés público. Con lo expuesto queda una pregunta en el aire: zquién genera qué, los medios a la cultura cívica, o ésta da forma a los medios?
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