Cuna de lobos, de sorpresa a éxito

Cuna de lobos, de sorpresa a éxito

Cuna de lobos no estaba lista para salir al aire. Era 1986. La antagonista, que se convertiría en la figura central de este thriller, tardó en encontrar a su intérprete perfecta: María Rubio, luego de que las dos primeras opciones no pudieron formar parte del melodrama. Así fue la llegada de esta trama hace 40 años, considerada una de las mejores en la historia de la televisión mexicana.

El crítico Roberto Rondero recuerda que cuando se estaba planeado esta producción, no encontraban quién le diera vida a la villana de la historia, Catalina Creel, que ya había sido rechazada por Ana Martín, debido a su agenda, y Marga López, porque no llevaría el primer crédito.

También se dice que el papel era para Ofelia Guilmáin, pero Ernesto Alonso, entonces productor ejecutivo de Televisa, no la dejó. “María Rubio no estaba considerada. En esta selección también intervino la opinión de su esposo Luis Reyes de la Maza, uno de los creativos más importantes que ha tenido Televisa en la escritura de libretos; él le dijo que esta novela era diferente y estaba bien escrita, que aceptara el papel, y así se quedó”, explica Rondero.

La villana

Nació entonces la historia de Catalina Creel, la temible matriarca de la poderosa familia Larios Creel, que no se tocaba el corazón para manipular a sus hijos José Carlos (Gonzalo Vega) y Alejandro (Alejandro Camacho) con tal mantener el poder y la fortuna de la dinastía, así tuviera que pasar por encima de inocentes como Leonora (Diana Bracho).

El actor Humberto Elizondo, quien formó parte del elenco de esta telenovela como el inspector Norberto Suárez, recuerda que en 1986, cuando El camino secreto llegaba a su etapa final, la telenovela que le sucedería no convenció al entonces presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo. “Entonces preguntó ‘¿qué tenemos?’. Y el productor Carlos Téllez le dijo que desde hace una semana había comenzado a grabar ‘Cuna de lobos’. Le explicó de qué iba la trama y ‘El Tigre’ (como se le conocía a Azcárraga) dijo ‘entren con esa’. El 13 de octubre de 1986 se estrenó el primer capítulo, sin promoción, sin lanzamiento”, indica.

Gran recibimiento

A pesar de lo apresurado, Cuna de lobos se convirtió a las dos semanas de transmisión en la favorita del público, lugar que conservó hasta el momento de su capítulo final, el 5 de junio de 1987, con un récord de audiencia: de cada 100 televisiones prendidas, 80 estaban sintonizando la telenovela.

Pero este éxito tuvo un costo para María Rubio, quién literalmente sufrió las consecuencias de dar vida a Catalina Creel, la gran villana. “María tenía un problema muy grave, se caía frecuentemente por el parche, porque cuando te tapan un ojo pierdes la dimensión de la distancia, entonces se golpeaba muy seguido, y las jornadas de María eran matadoras, de 14 o 15 horas; además, tenía que cambiarse de parche cuando lo hacía de vestido, que iba a juego, y luego su peinado de ‘nido de pájaro’ era francamente difícil”, cuenta el actor.

Elizondo comenta que cuando estaban transmitiendo la telenovela, la producción y el elenco no dimensionaban el éxito que era, no solo en México, también en el mundo, debido a que se encontraban encerrados en el foro o las locaciones grabando. “A mí me pararon en el aeropuerto un grupo de chinos, porque la estaban viendo en su país. ‘Cuna de lobos’ fue para mí el cambio total; pasé de ser un actor que se buscaba la vida todos los días a ser un actor que ya era reconocido”, dice orgulloso Elizondo.

Para el actor fueron varios los factores que la hicieron exitosa, comenzando porque el escritor, Carlos Olmos, quien siempre estaba cerca del director, con quien tenía muy buena relación. También innovó al reducir sus escenas a menos de un minuto, lo que le dio más agilidad, y su reparto.

Este éxito no se ha repetido con ninguna otra historia, incluyendo la nueva versión de Cuna de lobos en 2019, con Paz Vega como Creel. “Con esa versión el mensaje fue claro: no te metas con los clásicos’ Todavía se atrevieron a recortarla, la condenaron. No funcionó porque los tiempos son distintos”, explica Rondero.