"México * Agencias. Una historia increíble alrededor de la obra de Frida Kahlo es la que expone el sacerdote Rubén García Badillo, quien se ostenta como albacea del legado del escritor tlaxcalteca Miguel N. Lira, a quien identifica como el verdadero autor de algunas obras pintadas por la artista, considerada como una de las máximas figuras del arte mexicano.
El clérigo sostiene que Frida ""no sabía pintar, era muy torpe (...) el autor de algunas de las obras que se adjudicó la artista, es Miguel N. Lira. Él es el verdadero autor de la obra ""Autorretrato con traje de terciopelo"" que en Londres se cotiza hasta en un mdd"".
García Badillo muestra un conjunto de 58 copias fotostáticas que ha titulado ""Frida Kahlo y Miguel N. Lira...Una historia de amor"", a través de la cual pretende demostrar que el verdadero pintor fue el escritor tlaxcalteca. En 1926 Frida se esmeró en hacer su autorretrato para enviarlo a su novio Alejandro Gómez Arias -quien la había abandonado-, pero, a decir del sacerdote, no logró su propósito artístico ""(...) quedó muy feo, por lo que en una crisis de impotencia fue a buscar una navaja y lo hizo pedacitos. Ante la escena cruda de los navajazos, Miguel N. Lira pinta el autorretrato de Frida y se lo da a ella, para que lo firme y envíe a su enamorado.
Y es que, de acuerdo a la versión de García Badillo, entre las líneas de bocetos y pinturas de Frida, fue descubierta la firma ""encriptada"" de Miguel N. Lira.
García Badillo, asegura que tiene en su poder, desde hace más de 30 anos, dicha libreta y 40 cartas originales que Frida envió a Miguel, documentos que están custodiados en EU. Por su parte, la crítica de arte Raquel Tibol asegura que la postura del sacerdote obedece a su interés por encontrar el mejor postor para la correspondencia que N. Lira mantuvo con Frida, quien sólo tuvo una amistad con el escritor, pues en sus cartas se despedía de él como ""tu hermana Frida"".
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