La ciudad francesa de Amboise, en el valle del río Loira, albergó las celebraciones por el quinto centenario luctuoso del maestro Leonardo da Vinci, con una ceremonia encabezada por los presidentes de Francia e Italia.
El presidente francés, Emmanuel Macron, y su homólogo italiano, Sergio Mattarella, realizaron una visita conjunta a la tumba de Leonardo y a Clos Lucé, la casa donde residió los últimos años de su vida.
La conmemoración conjunta ocurrirá después de meses de crecientes tensiones diplomáticas entre París y Roma, a raíz del apoyo expresado por el mandatario italiano a las protestas semanales de los chalecos amarillos en Francia.
En el momento de peor tensión bilateral desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Macron llegó a llamar brevemente a su embajador en Roma para consultas, gesto de inusitada gravedad en el ámbito diplomático.
Sin embargo, la presidencia francesa filtró a la prensa que el propio Mattarella desempeño un ‘‘papel esencial’’ en la reducción de las tensiones. El pasado sábado Amboise fue el centro de una ruidosa protesta de los chalecos amarillos y para evitar problemas por la presencia de Mattarella, la ciudad estaba desde el miércoles virtualmente aislada por medida de seguridad.
Macron será el primer presidente de Francia en visitar la ciudad y la tumba de Leonardo desde que Charles de Gaulle lo hizo en 1959.
El rey Francisco I, conocido como ‘‘el Rey Sol del Siglo XVI’’, es considerado uno de los responsables por traer el Renacimiento a Francia.
Su antecesor Luis XII había comenzado ese proceso con arquitectos y artesanos de Florencia, Milán y Roma que arribaron al país galo.
Leonardo tenía 64 años de edad cuando aceptó la invitación del joven rey Francisco. En esa fase de su vida, el maestro florentino enfrentaba la rivalidad de las crecientes estrellas, Miguel Ángel y Rafael.
Como los pedidos de trabajos disminuían, Leonardo no dudó en aceptar la invitación del monarca francés; este lo contrató por un espléndido salario para ser el ‘‘primer pintor, ingeniero y arquitecto del rey’’. Francisco I tenía 23 años, y su ambiciosa madre, Luisa de Saboya, ‘‘sabía que Leonardo sería el hombre que permitiría que su hijo floreciera’’, dijo Catherine Simon Marion, directora de Clos Lucé.












