"María Antonieta Valera de la Torre * CP. El famoso pintor Salvador Dalí y su mujer, Gala, cuando eran ya muy mayores, tenían un conejo amaestrado al que querían mucho y que no se alejaba nunca de ellos. Es una ocasión tenían que hacer un largo viaje y estuvieron discutiendo hasta muy entrada la noche qué hacer con el conejo. Era complicado llevarlo y era difícil confiárselo a alguien, porque el conejo desconfiaba de la gente. Al día siguiente, Gala cocinó y Dalí disfrutó de una comida excelente hasta que comprendió que estaba comiendo carne de conejo. Se levantó de la mesa y corrió al retrete donde vomitó al amado animalito, al fiel amigo de la vejez. En cambio Gala estaba feliz de que aquel a quien amaba hubiera penetrado en sus entranas y se convirtiera en parte del cuerpo de su ama. No existía para ella una relación más perfecta del amor que la de comerse al amado. En comparación con esta fusión de los cuerpos, el acto sexual le parecía sólo una ridícula cosquilla.
Lo que acaba de leer forma parte del libro ""La Inmortalidad"", de Milan Kundera. Se lo presento porque, con el retorno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), esta escena que nos recrea Kundera ha venido a mi cabeza al escuchar a muchos de aquellos que pertenecemos a la generación de los 70 para atrás, es decir, los padres, abuelos y bisabuelos de hoy, al exponer el tema del triunfo y retorno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como mayoría legislativa, pues en algunos ha provocado esa sensación de asco, de correr al retrete a vomitar, y otros están acariciando sus entranas, como se menciona que hacen Dalí y Gala al comer el conejo que ""suponen"" amaestrado.
Las nuevas generaciones escuchan extranadas estas sensaciones, porque desconocen que las personas de los 70 para atrás, cuando nacíamos ya éramos gobernados por el PRI. Al estrenar empleo, en automático te encontrabas dentro del sistema del PRI, a través de alguno de sus múltiples sindicatos de trabajadores, como maestro, obrero, campesino, empleado federal, actor, etcétera. De ahí que es difícil negar sus bases sociales.
No obstante el retorno del PRI, una agradable noticia en las votaciones del domingo pasado fue el vigor del voto nulo o por ""Esperanza marchita"", como una demostración de inconformidad de sectores más educados en el quehacer político y más informado, que respondieron al llamado del movimiento ciudadano.
Esperemos que los recién estrenados legisladores interpreten, escuchen y sepan comprender lo que los ciudadanos expusieron con su voto, e impulsen los acuerdos mínimos solicitados ante el Congreso, y no suceda lo que siempre, que algún despistado realice trabajo a favor del ciudadano con el consabido archivo del tema para otra legislatura.
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