Tal y como se estipuló en las convocatorias de los certámenes literarios que organiza el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta), en días recientes dieron a conocer los nombres de los merecedores de los galardones en su edición 2021.
El Internacional de Novela Breve Rosario Castellanos es para María Isabel Panchón Varón, mientras que el Nacional de Poesía Rodulfo Figueroa se lo llevó el poeta Luis Aguilar Martínez. Los resultados fueron publicados después de que los jurados dieron su fallo, el cual era inapelable, y posteriormente fueron abiertas las plicas seleccionadas, en presencia de un notario público. Mediante un boletín, el Coneculta señala que la escritora Pachón Verón es originaria de la ciudad de Bogotá, Colombia, y participó con la obra Sobre tierra quemada, bajo el seudónimo “Rhea Adalia”.
El jurado calificador —integrado por las maestras Atenea Cruz, Lola Ancira y María Cervantes, originarias de Durango, Ciudad de México y Zacatecas—, menciona en el acta correspondiente que la autora presentó una trama bien estructurada y un buen uso de distintos recursos literarios, con un punto de vista a propósito de un tema social relevante en la historia latinoamericana: la guerrilla y las consecuencias de la violencia ejercida por los gobiernos opresores. También resaltan su capacidad de “mantener un equilibrado punto de vista entre lo social y lo personal, todo ello desde la perspectiva de género”. Además de “la virtud de ser una lectura ágil, gracias a una voz narrativa honesta y conmovedora”.
Por otro lado, informaron que Luis Aguilar Martínez, originario de la ciudad de Valle Hermoso, Tamaulipas, se postuló con Fibonnacci, los conejos y un bartender que no dijo su nombre, con el seudónimo “Leonardo de Pisa”. Sobre esta propuesta, el jurado —conformado por Odette Alonso, Julio Toledo y Armando Salgado, de la Ciudad de México y Morelia, Michoacán— refirió que el libro “posee una estructura singular que permite el acercamiento a la lírica a través de distintos recursos: narrativos, dramáticos, cinematográficos y hasta matemáticos, sin perder en ello la fuerza poética, ni la intención estética del verso”.
Así también, destacaron que es un trabajo que ofrece de forma fresca una inmersión necesaria en las múltiples posibilidades de la vida y el amor, donde “caer es la ciencia más exacta”, refrendando lo diverso, lo cotidiano y la liviandad del ser humano.












