Daniel Radcliffe está aburrido del cine de grandes presupuestos e historias huecas. Está harto también de las franquicias y los remakes tan habituales en estos días entre los estudios de Hollywood que buscan la mayor cantidad de ingresos sin importar la calidad y originalidad de sus proyectos, cargados con pirotecnia y argumentos repetitivos y predecibles.
Por eso, desde hace un par de años, la estrella británica se ha refugiado en el teatro y en el cine independiente, los únicos escenarios capaces de plantearle verdaderos desafíos que él ha abrazado con entusiasmo y la seguridad de una cuenta bancaria que lo sitúa como uno de los hombres más ricos de Inglaterra.
“Tengo una posición increíblemente afortunada en la que no estoy obligado a hacer nada y eso es algo que me gusta mucho. No sé cuánto tiempo tendré esta suerte, pero lo que tengo que hacer es elegir cosas que realmente ame y que me apasionen profundamente”, señala el actor en entrevista exclusiva con Función, en la que cada palabra que sale de su boca es remarcada por sus profundos y expresivos ojos azules.
Radcliffe comparte que si bien no podría explicar la manera en la que elige los proyectos, sí puede asegurar que hay dos factores que siempre busca en cada guión que llega a las manos de su agente: que sean originales y que estén bien escritos. Esos elementos son muy importantes para mí. Siento que tengo un gusto muy especial por las cosas bien escritas, y eso lo comparten todos los proyectos más recientes que he filmado”, explica mientras se acaricia su barba “hipsteriana” color marrón.












