Muestra plástica homenajea a Óscar Oliva

Más de diez artistas prestaron sus obras para conformar la exposición “Homenaje al maestro Óscar Oliva”, organizada por la dirección de Patrimonio Cultural del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta).

La inauguración de esta muestra que se encuentra en la Casa de las Artes y las Culturas Corazón Borraz se llevó a cabo día jueves, luego de un conversatorio efectuado en el marco del 50º aniversario de la publicación del libro Estado de sitio, con el cual el autor obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1971.

Los creadores que forman parte de esta exhibición son Sandra Díaz, Andrea Abarca, Manuel Cunjamá, Carlos Martínez Suárez, Karla Gómez, Cindy Ramos, Ramiro Jiménez, Alejandro Tassías, Narciso López y Tania Mandujano, Mr. Horchata, Blanca Ricci, Luis Enrique Moscoso, Nacho Chincoya, Griselda Mercado, Rebeca Segura y Mariaauxilio Ballinas.

La exposición incluye pintura, fotografía y cerámica, así como otras artes. Cada una de las piezas retoma fragmentos de poemas de la autoría de Óscar Oliva, los cuales han sido publicados en diversos poemarios y antologías.

El escritor expresó su emoción por este homenaje del grupo de creadores. “Agradezco a estos 18 artistas plásticos que han contribuido a este reconocimiento con sus magníficas obras”, dijo cuando tomó el micrófono, y luego escuchó atentamente a cada uno de los integrantes de la muestra.

Óscar Mario Oliva Ruiz nació en Tuxtla Gutiérrez el 5 de enero de 1937.

En su primer poema, que lleva por título “Estos minutos” y fue publicado en el periódico El estudiante, habla de la destrucción del parque central de Tuxtla y de sus árboles. Fue parte del grupo La Espiga Amotinada, que alentó el poeta catalán Agustín Batra.

Detallan que desde que empezó a escribir ha estado en la búsqueda de intensificar su trabajo poético a partir de la subjetividad de las diversas edades que le ha tocado vivir, para ir construyendo diversos experimentos verbales, desde la incertidumbre y el desasosiego, reconociendo que todos los días se aprende a escribir poesía, a deletrearla.