David contra Goliat

"WalMart es considerada una empresa típica, ¡por machista!, porque el 70% de los trabajadores son mujeres, pero ganan 14% menos que los hombres y sólo el 15% alcanza un cargo directivo. No es la excepción, como refleja la encuesta del Banco Mundial del 2008, donde el porcentaje de mujeres en los puestos superiores se sitúa entre el 3 y el 13%. En general, las mujeres reciben salarios inferiores a los de los hombres, como lo constata la base de datos sobre salarios de la Organización Internacional del Trabajo (2009).

Por lo mismo, 20 grandes compañías -entre éstas General Electric y Microsoft- expresaron ante los jueces su solidaridad con WalMart durante la demanda colectiva por presunta discriminación sexual que cinco mujeres iniciaron en 2001, pero la demanda fue bloqueada por la Corte Suprema de Estados Unidos el 20 de junio pasado.

Quedan las más de 100 declaraciones de mujeres que aportaron su testimonio como base para la denuncia, en donde se expone cómo a los gerentes hombres les gustaba celebrar reuniones en clubes de strippers o cómo no veían extraño reunirse por negocios en los restaurantes Hooters (donde las camareras tienen que tener grandes pechos y llevar faldas mínimas), a pesar de las quejas de las compañeras. Otra explicaba que su superior le dijo que ""se arreglara"" y se quitara ""las telarañas que le colgaban del maquillaje"". En otro caso, un supervisor espetó a una subordinada: ""Emperifóllate; cómprate unas pinturas y vístete mejor"".

De haber ganado el pleito, WalMart debería compensar a 1,5 millones de empleadas; una auténtica sangría para la firma, pero lo más complicado es el precedente jurídico que se sentaría. Los jueces conocen que la mayoría de las empresas del USA violan el Título VII del Acta de Derechos Civiles, que prohíbe la discriminación laboral por motivos de raza, color, religión, sexo u origen nacional y requiere igualdad de oportunidades de empleo sin discriminación para asegurar la igualdad en todos los aspectos del empleo.

Muchos pensarán: ""¡hablar de machismo a estas alturas!"", cuando en el país vecino del norte y en México somos tan modernos que ya hemos superado esas ideas añejas. Porque existe la creencia de que hemos pasado en un abrir y cerrar de ojos del más rancio provincianismo a creernos los más avanzados del planeta; que al promulgar en 2006 la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres ya no es necesario plantearse más lo del sexismo, porque afortunadamente ""eso ya está superado"".

Este caso ha expuesto la vigencia para hablar del machismo y la urgencia en el logro de la equidad de géneros, lo que significa un reto para todas las sociedades y sus gobiernos. Tan es así que dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un proyecto de desarrollo de las Naciones Unidas (órgano asesor independiente que elaboró un plan de acción concreto para que el mundo revertiera la pobreza absoluta, el hambre y la enfermedad que afectan a miles de millones de personas), se encuentra el objetivo de promover la equidad de género y la autonomía de la mujer. Sin las mujeres no es posible superar la pobreza y sin equidad de género no hay verdadera democracia.

"