"Sara Regalado * CP. En una entrevista a Rosario Castellanos en 1964, se le preguntó: ""øSe impone el deslinde entre poesía y filosofíaú"" Y la autora de ""Poesía no eres tú"" contestó que, entre los géneros literarios, el que más se aproxima a la filosofía es la poesía. Sin embargo, la diferencia radica en el lenguaje: ""Si la filosofía tiene su principio de identidad, la poesía también lo tiene: es la metáfora. Para mí, la poesía es un ejercicio de ascetismo, un intento de llegar a la raíz de los objetos, intento que, por otros caminos, es la preocupación de la filosofía"".
Perfil
Rosario Castellanos nació en la Ciudad de México el 25 de mayo de 1925, pero pasó gran parte de su infancia y adolescencia en Chiapas, concretamente en el municipio de Comitán de Domínguez, lugar que influyó poderosamente en la atmósfera y el estilo de sus obras. Hija de una familia de terratenientes, fue muy pronto consciente de las injusticias que impedían en progreso de los indios: una compresión que, junto a su carácter introvertido y unas ambiciones intelectuales ""impropias"" de una mujer, le impidió siempre sentirse integrada en la sociedad caciquil.
Cursó la Maestría en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se relacionó con Ernesto Cardenal, Dolores Castro, Jaime Sabines y Augusto Monterroso. Estudió también en la Universidad de Madrid con una beca del Instituto de Cultura Hispánica. Fue profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, así como de la Universidad de Wisconsin, la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad de Indiana. Escribió durante años en el diario ""Excélsior"". En 1954 fue becada por la Fundación Rockefeller en el Centro Mexicano de Escritores.
Aunque, ciertamente, la fama que ha ganado ha sido como escritora de poesía y novelas, Rosario Castellanos no dejó de ejercer nunca la filosofía, hecho que diversos especialistas han abordado en sus análisis.
Tal fue el caso de Beatriz Rodríguez Guillermo, catedrática invitada al Festival Internacional ""Rosario Castellanos"" para dictar la ponencia ""Vida y obra de Rosario Castellanos"". ""Para mí ya no se trata de escribir sobre una mujer excepcional, o hacer una apología de su obra; este trabajo propone hablar de la filosofía vital de Rosario Castellanos"", advirtió en aquella ocasión la ponente.
Entre las obras que se abordaron para dar cuenta del ejercicio filosófico de Castellanos estuvo la novela ""Balún Canán"", en la que se pueden destacar elementos como los relatos contados por una niña de siete años llenos de ingenuidad y de lógica infantil; descripciones de lo que sucede a su alrededor, percepciones filosóficas básicas. O bien, narraciones llevadas a cabo con la lógica interna de la realidad en las que se presentan diálogos y monólogos que dejan reconocer los pensamientos humanos, en la segunda parte de la obra.
De una manera más personal, la académica y escritora Rodríguez Guillermo presume sobre esta novela: ""Me siento muy complacida de estar ahora en Comitán, ese que me fue dado, como tantas otras cosas, en las lecturas de Rosario Castellanos"".
Analizan su obra
Por su parte, Margarita Tapia Arizmendi, académica de la Universidad Autónoma del Estado de México, en su ensayo ""Rosario Castellanos: ser por la palabra"", menciona otro aspecto filosófico que la escritora chiapaneca abordó de manera profunda en sus versos o prosas: la religión: ""'Primera revelación' fue en verdad el texto que constituyó el germen de las preocupaciones que acompañaron a Rosario Castellanos durante su vida: la religión y el sentimiento de inferioridad"". En este breve cuento, la perspectiva de la narradora adulta, desde el presente, se cruza con la perspectiva infantil al rescatar el recuerdo de la niña y el sentimiento compartido con Mario, su hermano menor. La narradora registra las diferencias, pero también las alianzas entre ellos, que van en función del modo de ser y de la presencia física: ""Mario era de color moreno, sumamente ágil y de carácter alegre, yo era macilenta, llorona, y 'tenía un gesto de asombro'... Ahora me toca decir que estábamos unidos por algo mucho más fuerte que los lazos de la sangre, los intereses comunes o las simpatías temperamentales: el miedo"".
Para Margarita Tapia, la narradora recuerda que aceptaban de buen grado la idea de un Dios de larga barba blanca que castigaba a quienes no se portaban bien. Y en cuanto a las virtudes, las resumían en la obediencia, mas al aprender el catecismo se introdujo la idea del infierno y su mente infantil empezó a buscar la manera de esquivar la omnipresencia divina, pero quedó al descubierto el sueño, en donde Dios llamaba a Mario. Surgió la culpa, se sintieron niños malos. Mario murió y, al quedar bajo tierra, desde la perspectiva infantil, burló la omnipresencia divina. ""En este cuento se reconocen datos biográficos de Rosario Castellanos, por eso creemos que es el inicio de su actitud religiosa, claro que con abundantes transformaciones y honduras"", afirma la experta.
Hace 85 años, la vida le dio la oportunidad a Rosario Castellanos, no sólo de vivirla, sino de conocerla, penetrarla, analizarla, pelearla y, afortunadamente para el mundo, escribirla.
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