De cuerpo y movimiento

"Sara Regalado * CP. ""La llave es la música, el cuerpo es el cofre y la danza es el tesoro"", ""no creería más que en un dios que supiera bailar"", con éstas y otras analogías en torno a la danza, se inauguró el 2º Encuentro Estatal de Solos de Danza Contemporánea, que, como en su primera edición, se realizó en el marco de los festejos de aniversario del Teatro de la Ciudad ""Emilio Rabasa"", en Tuxtla Gutiérrez.

En este impetuoso escenario, ocho participantes tuvieron que valerse de sí mismos y de otros recursos que siempre es mejor que acompañen a la danza, como la música y la iluminación. Uno a uno se fueron enfrentando a las tablas y a un auditorio que, visto de frente, no se lograba distinguir. En lugar de personas, el artista sólo veía un gran espacio oscuro, debido al resplandor de las luces en su cara; sólo podía sentir el refugio del público escuchando los aplausos y ánimos que le daban hasta el final de la función. Entonces, no quedaba más que entregarse al cuerpo, al movimiento, a la música y las emociones que detonan estos elementos juntos.

""Declaración de fragilidad"" fue la primera coreografía, de una Zaira Lobato que se presentó como una sofisticada y mística mujer, y luego se dejó llevar por la locura. Con música de Eugenia León, el chiapaneco Hiram Niño se hizo presente en el escenario para ofrecer ""Del dolor canalizado y convertido en placer"". Con movimientos bruscos, expresiones desgarradoras, pero con una plena conciencia de cada movimiento ejecutado, Niño logró cautivar al público.

Por su parte, Karla Sánchez, acompañada de una maleta rojo terciopelo y al ritmo de la música de Yan Tierssen, emprendió ""Un largo viaje"". La bailarina Sofía Corzo llegó, a la mitad de la presentación, con la coreografía ""Reincidencia en la locura. Homenaje a Guillermina Bravo"", cuyos movimientos estuvieron marcados por música de marimba de concierto.

""De cuando le echas sal a una babosa"" fue la coreografía presentada por la joven bailarina Mariana Zárate, seguida de Chary Coello con ""Evita el exceso"". El segundo hombre de la noche fue Royer de los Santos, que hizo una sátira social del control sobre el individuo, a través del personaje de videojuegos ""Luigi"" y con la música exacta que también remitía a este juego, con la coreografía ""Misión imposible"".

Adriana Reyes cerró la noche con un número que no requirió el trasladarse de un sitio a otro, pero que con sólo el movimiento de torso, brazos y cabeza, e incluso estando de espaldas al auditorio, se convirtió en una coreografía mágica respaldada por la música de ""Radio experimental"".

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