"En una reunión con un grupo de amigas, varias hablaron sobre las repercusiones que había tenido la infidelidad de sus maridos. ""No, no me gustan las relaciones sexuales"", dijo una de ellas. ""Me trata mal y sale con otras mujeres"".
La mayoría coincidió en que ""las mujeres no siempre pueden decidir cuándo van a tener relaciones sexuales, cómo van a tenerlas y cuál, si es que lo hay, método anticonceptivo o método de prevención contra las enfermedades van a usar. Además, una mujer cuyo compañero tiene múltiples compañeras fuera del matrimonio, corre un mayor riesgo de contraer una infección de transmisión sexual (ITS) o el VIHÚsida"", como opina Jane Schueller, directora asociada de Capacitación y Educación de Family Health International (FHI).
Menciono el tema porque, en días pasados, los ministros en la Suprema Corte de Justicia de la Nación han vuelto a validar la norma que obliga a los hospitales del país a ofrecer la píldora de emergencia, o Post Day, a las mujeres víctimas de una violación para evitar un embarazo, porque ésta fue impugnada por el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez.
En un país como el nuestro, tan desigual, inicuo, violento, y todavía tan hostil hacia las mujeres, no es aceptable que el capricho, la arrogancia, la mala fe, el prejuicio, el machismo, la misoginia y el autoritarismo, disfrazados de legalidad, de un gobernador como el de Jalisco y muchos otros, pretendan imponer la maternidad forzosa a miles de mujeres y jóvenes al año, ni que condenen al riesgo de quedar estériles o con daños internos por infecciones y malas prácticas a quienes se atrevan a buscar una interrupción del embarazo porque ni su cuerpo, ni su psique, ni sus condiciones de vida, ni (en algunos casos) su amor de madre les permite ser madres de nuevo o por primera vez. No es tolerable que la interrupción del embarazo, que puede ser una práctica sencilla, higiénica, segura, no traumática, se convierta por decreto de unos pocos en una práctica de riesgo, insalubre y traumática.
Muchos se afanan en no ver la violencia intrafamiliar que marca la vida de las mujeres y las niñas, y se indignan más por un aborto que por una violación, o minimizan el maltrato, el acoso y el asesinato como ""mitos"", ""exageraciones"" o ""escándalos mediáticos"".
La violencia contra las mujeres y las niñas es evitable, persiste porque se permite que persista, puede ser detenida si tenemos la voluntad y la convicción para convertir en realidad el sueño de tener una vida libre de violencia. Iniciemos con reforzar los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas para supervisar y mejorar las respuestas políticas y jurídicas a la violencia de género, como observatorios, defensorías del pueblo, análisis independientes de la sociedad civil y otros mecanismos de fiscalización, que pueden evaluar periódicamente el desempeño e introducir medidas para erradicar la impunidad.
"











