MdeR. * CP. Francoise lleva una vida poco envidiable, prácticamente para donde voltee, la humillación es su sombra. Tiene el perro de su vecino que lo atormenta todas las noches, su jefe es un déspota que tolera a cada instante, con la amenaza presente de que puede perder su empleo, y para colmo hasta la cafetera ha estallado frente a él esta semana. Pero algo mágico sucede con Francoise, por que de ser un hombre atormentado, solitario y empecinado en la tristeza, siempre quejándose de todo, se ha convertido en un hombre feliz. Los días cambian, lo que le molestaba ahora son nimiedades y está convencido de que el mundo entero está mejor que nunca.
Simpática reflexión del director Le Guay acerca de la felicidad. Las inclemencias de la vida, de pronto nos vuelcan sobre un derroche de malestares. Sin embargo, cuando la moneda da la vuelta, no siempre estamos preparados para recibir lo mejor que nos puede dar nuestra existencia.











