Dear Edward afronta el duelo con valentía

A sus nueve años, el actor Colin O’Brien tuvo que ser valiente para interpretar a Edward Adler, el único sobreviviente de un avión en el que mueren todos, incluyendo sus familiares.

Esta historia fue trasladada a la serie Dear Edward, dirigida por Jason Katims y basada en el libro homónimo que a su vez está inspirado en un suceso real donde Ruben Van Assouw, un niño que a la misma edad de O’Brien sobrevivió a un accidente aéreo en Libia.

“Creo que esta serie comparte algunos temas con el libro, pero se centra mucho más en la esperanza y la conexión entre unos y otros y cómo encontramos nuevas formas de vivir en cierta medida ayudados por otras personas”, comenta O’Brien en entrevista.

Para preparar su personaje, cuenta que no solo leyó el libro sino que también aprendió a tocar el piano, pues su personaje encuentra en este instrumento una forma de hacer catarsis tras el trauma que sufrió.

“No había tocado el piano en seis años y soy un niño pequeño que tenía que aprender a tocar una canción de Chopin. Pero los guiones de Jason (Katims) son tan detallados que él realmente allana el camino para ti como actor”, reconoce Colin, de nueve años de edad.

La trama desarrolla el proceso de duelo y sanación que el pequeño tuvo después de un episodio como este y cómo el apoyo de otras personas a su alrededor es crucial para superarlo. Taylor Schilling (Orange is the new black) da vida a la tía Lacey, quien tiene sus propios problemas para afrontar lo sucedido.

“Lacey es una mujer que es capaz de dejar que la vida sea lo que es, con valentía. Ella está luchando y tiene ideas sobre lo que quiere, pero la vemos dejar ir esas ideas y dejar que la vida se desarrolle”, destaca Schilling.

Al respecto, la actriz Connie Britton, quien da vida a Dee Dee, una adinerada mujer que acude al grupo de duelo en el que se encuentra Edward para sanar la pérdida de su esposo, quien era uno de los pasajeros, resalta la importancia de hablar de la muerte de forma inesperada como una condición natural.

“Parte de lo que podemos lograr al contar historias como esta y hacerlo de manera honesta permite que las audiencias se reconozcan en eso y saber que no están solos y que en realidad pueden encontrar una gran fortaleza en su propia experiencia de duelo”, dice Britton.