La actriz mexicana Adriana Paz, quien en la ceremonia de la 97 entrega de los Óscar estaba sentada al lado de sus compañeras de reparto Selena Gómez, Karla Sofía Gascón y Zoe Saldaña mandó un mensaje: “¡Me dieron ganas de cantar! Amo haber trabajado con ellos. Son talentosos, dulces, profesionales y me hace muy feliz su triunfo. ¡También estoy feliz por Zoe!”.
Al preguntarle en el cuarto de prensa a Kieran Culkin sobre qué se sentía ganar el Óscar, el actor de 30 años, bromeó: “En estos minutos que he caminado del escenario hacia ustedes me han preguntado eso cuatro o cinco veces. La verdad es que no me siento dentro de mi cuerpo enteramente. Estoy haciendo lo más posible por sentirme presente”.
Walter Salles, quien le diera a Brasil su primer Óscar de la historia por Aún estoy aquí (ya había sido nominado), compartió que la estatuilla no es solo por su filme, sino por la cultura, la música y la literatura brasileña: “Nos tomó siete años llegar hasta aquí”.
Las emociones se desbordan
Tras una ceremonia dedicada a los bomberos y a los afectados por los recientes incendios en California, los famosos se relajaron y se dispusieron a celebrar, pero sobre todo a disfrutar en las diversas fiestas.
En el Governors Ball, donde se realiza la fiesta de la Academia, la tensión había terminado, no había dudas. Mikey Madison (Anora) había ganado el Óscar como mejor actriz, derrotando a Demi Moore y a Fernanda Torres, pero aún no se lo creía.
Zoe Saldaña (Emilia Pérez) presumía y admiraba su estatuilla por doquier. Sean Baker (Anora) apenas y podía cargar sus cuatro estatuillas. Pero el más emocionado era Adrien Brody (The brutalist), el orgullo de su padre, Elliot, que lo acompañaba. El dos veces ganador del Óscar saludó y convivió con todo el mundo.











