"Sara Regalado * CP. Con una trayectoria de años, Fernando Delgadillo ha aprendido a complacer a sus seguidores, pero no ha dejado de lado su propio placer, ese que le brinda el preferir cantar una canción que casi no saca de su repertorio de cientos de temas, como ""El retocador de calles"", en vez de algún referente obligado como ""A tu vuelta"".
Durante el recital que presentó el fin de semana, primero en Tuxtla Gutiérrez y luego en San Cristóbal, también demostró que solamente una silla, un atril con el libreto, una guitarra y un buen compositor y narrador de historias pueden transformar la noche en mágica; que el artista con sus herramientas mínimas puede llevar a su público a viajes intensos de amor, desamor, locura, fantasía, ironía, cabalidad, ética y comicidad.
Llegada ""la hora de las peticiones"", el público no paraba de gritar los títulos de las canciones que quería escuchar, pero siempre, lo que decidiera Fernando estaba bien, porque al final de cada interpretación su gente le regaló un sentido aplauso, porque al interpretar cualquier canción, por desconocida que sea, la historia que cuenta o el sentimiento que desarrolla, embelesa por completo al público.
La confianza alcanzada entre Delgadillo y su audiencia fue más allá de interpretar juntos las canciones o de cantar y escuchar con atención, pues Delgadillo se sintió en casa, entre amigos, para relatar que ""Ay amor"", esa canción tan dulce y romántica, jamás la canta al final pues le trae malos recuerdos; que ""La boca de mi amada"" cuenta cómo, tras años de mantener una relación, ésta se vino abajo y fue cuando decidieron dejar de besarse y comenzar a platicar. También habló sobre sus vacaciones en La Habana y de cómo se culminó la canción número cien en su repertorio.
El cantautor originario del Estado de México aprovechó también para compartir algo de su más reciente disco, ""La isla del olvido"", del que interpretó ""Disfrazado"", ""Primavera"", ""Noches sin luciérnagas"" y ""Balada marinera"". Canciones que combinó con las viejitas y más pedidas, como ""Julieta"", ""No me pidas ser tu amigo"", ""Olvidar"", ""Entre pairos y derivas"", ""Tu prisa"" y ""Mensajes"", además de que decidió hacer un homenaje a su amigo y maestro ya fallecido, el compositor Ricardo de la Barquera, de quien cantó ""Canción romántica ni"", para finalizar su recital con ""Numbus"", un viaje por las nubes.
"











