Demócratas

"Ma. Antonieta Valera de la Torre * APN. Decisión sesuda la que nos espera el 5 de julio de 2009 a los ciudadanos en México, en la que se estarán disputando mil 505 puestos, entre gobernadores (6), presidentes municipales (565), diputados locales (434) y, por supuesto, los 500 diputados federales que ocuparán los escanos en el Congreso durante la segunda mitad del actual sexenio.

La mecánica de la jornada electoral es sencilla. Primero, las élites seleccionan a los candidatos; llegado el 5 de julio los ciudadanos escogen entre esas opciones a través del voto; ésa es la única acción en la cual participamos los ciudadanos, y ése será el alcance de las elecciones del próximo 5 de julio, porque como ciudadanos ni participamos en las elecciones de candidatos, y tampoco podemos exigir cuentas a los candidatos que llegarán a integrar la 61 legislatura y los demás puestos; sólo realizamos acciones de contemplación. Por ejemplo, hemos observado cómo los actuales diputados han estado en la búsqueda del siguiente puesto; en ese tejer una marana de intereses y reglas de precampanas, asambleas, reuniones y demás, todo un circo para que al final las listas salgan de acuerdo con lo que marca un líder carismático que se convierte en zar, y cuyas decisiones son tan respetadas como las de un déspota.

Nos repiten hasta el cansancio que los partidos políticos son la esencia de la democracia, la espina dorsal del sistema y, sin embargo, su funcionamiento interno suele ser escasamente democrático. Lo que debería ser normal en el funcionamiento interno, es decir, el debate, la confrontación de ideas, la votación de propuestas, la discusión en la elaboración de programas, la disputa por el liderazgo interno, se considera un tremendo error y cualquier voz discrepante o el intento de una matización son consideradas, no como algo normal en el seno de una institución democrática, sino como una bella traición.

Los ciudadanos sabemos que cualquier candidato tiene que quedar bien con la persona o jefe que lo designó, y si llega a ser legislador o a ocupar cualquier otro puesto, tendrá que seguir las instrucciones del aparato que lo puso en la curul de San Lázaro, en la silla del gobernador, en la presidencia municipal, o donde sea.

Nuestro voto, así como los compromisos que se establezcan con el electorado no tendrán importancia, porque los ciudadanos que lleguemos a votar por un diputado, gobernador y demás funcionarios posiblemente no lo volveremos a ver, y si acaso la suerte los vuelve a poner en la ruta de otra candidatura, sencillamente se apostará al olvido. Ahora ha iniciado el periodo de las precampanas, que tendrá una duración máxima de 40 días; luego vendrán las campanas, que serán otros 60 días, y al final llegará el día de la votación.

Algunas encuestas aseguran que mucho del éxito o fracaso que alcancen los partidos en 2009 dependerá del grado de captación de simpatías entre los ciudadanos ""independientes"", que aseguran pueden llegar a ser hasta más del 40% de los ciudadanos. Habrá que observar la respuesta de la ciudadanía el 5 de junio.

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