"Sara Regalado * CP. Un año de trabajo valió la pena para ver el resultado: ""Un demonio hacedor de cuentos y poemas"", libro que va más allá de letras vacías en papel, pues para todos los que conocieron a César Augusto Domínguez Ortiz, tener este libro entre las manos significa traerlo a él en esencia y sentimiento.
Así, este logro fue festejado por amigos y familiares de quien se entregó sin escatimar al fomento a la lectura, a los libros y a la escritura, y que en el 2009 ""decidió transformarse en energía"", como asume Angélica Rivera, compañera de trabajo, pero, sobre todo, amiga del escritor, y una de las presentadoras del libro ""Un demonio hacedor de cuentos y poemas"", en el que también participaron Atenea y Minerva Domínguez, hijas del escritor fallecido, y José de Jesús Langarica, amigo de ""El demonio"", como el mismo promotor cultural se hacía llamar.
Como jefe de proyectos de la Dirección General de Bibliotecas en el estado, César Domínguez tuvo la oportunidad de viajar a diferentes comunidades de Chiapas y regalar historias y versos a la gente sedienta de lecturas. César fue la punta de lanza para que muchas personas, como describe Rosario Castellanos en ""Oficio de tinieblas"", ""oyeran hablar al papel"".
Pero como escritor, nunca le fue imprescindible contar con una editorial y un texto publicado para dar a conocer sus letras. ""Leyendo en las esquinas, en los bares, cocinas económicas y cafeterías, llevó consigo a todos lados un libro que supo compartir con el vecino, el amigo, el vendedor de chicharrines y la niña que siempre le ofreció caballito, turulete y semita. Se va pues, nos deja con el gran gusto de haberse aparecido en nuestras vidas, con la carcajada del recuerdo de sus ocurrencias, con todos sus cuentos y poemas, con la certeza de haber hecho siempre lo correcto"", expresó Angélica Rivera al dar lectura al texto de su autoría que prologa el libro presentado.
""Este es el primer libro, pero no el último"", aseguró Atenea Domínguez, quien compartió también la experiencia de ahondar en las letras de su padre y del reto que significó ""paleografiar y descifrar"" los documentos heredados por César Domínguez. En palabras de Rivera: ""Él mismo decidió convertirse en energía y regalarse a todo el mundo para quedarse con todos en todas partes"".
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