Hidalgo es un estado de interesantes matices geológicos que forman paisajes de severos contrastes, en cuyos extremos podemos encontrar desde la aridez del Valle del Mezquital hasta la exuberancia de la huasteca hidalguense. Curiosamente, la mayor parte de los manantiales no están en las zonas más húmedas sino en las más áridas; este aspecto le otorga un gran atractivo. Muchos de estas fuentes naturales han sido acondicionadas como balnearios con todos los servicios indispensables para el turismo.












