Experiencias únicas para vivir en Tepoztlán.Subir a la pirámide del Tepozteco, caminar por las calles del Pueblo Mágico de Tepoztlán, entrar en un temazcal y escuchar el sonido del teponaxtle y el palo de lluvia te harán honrar tus raíces.
El teponaxtle y el palo de lluvia que aún suenan en Tepoztlán para honrar la tierra y conectar con las raíces prehispánicas te despertarán. De la corteza de los árboles emergen raíces del suelo, cargado de piedras que resguardan miles de pisadas. Aquellas que guiaron a los xochimilcas y más tarde a los mexicas en la edificación de su adoratorio a Ometochtli-Tepoztécatl, dios del pulque: aguamiel y maguey, símbolos de fertilidad, cosecha y viento.
No puedes dejar de subir a la Pirámide del Tepozteco, en la cúspide del mítico cerro que gobierna el paisaje. Toma la estrecha vereda zigzagueante plagada de flores silvestres y pinos. El silencio y el vacío anteceden a la cima. La misma cúspide que José Agustín plasmó en La panza del Tepozteco.
Del espíritu de la embriaguez, producto de la reconexión con las raíces, emanará un fulgor energético. Después, disfruta los dos mil metros de descenso. La satisfacción de haber superado el reto permanecerá contigo.
Un temazcal te despojará de los malos pensamientos con infusiones herbáceas. Es la representación del vientre materno; dentro de esta se encuentra un nuevo ser que se alimenta del ombligo; el ser vive en ese oscuro centro. Es la inmersión en una aventura holística y mágica. En ese gran valle, rodeado por altas montañas y grandes peñas, siempre queda la sensación de que los dioses prehispánicos resguardan y protegen a quien lo visita.












