La semana pasada terminó la primera campaña de estudio y excavación de esta necrópolis, descubierta a partir de los fragmentos de piezas metálicas de adorno, principalmente brazaletes, que salieron a la luz en movimientos de tierra, indica el equipo de investigadores en un comunicado publicado este miércoles.
Estos trabajos destruyeron algunos túmulos funerarios hasta ahora no documentados, pero se conservan alineados en la parte superior del montículo.
Estos túmulos presentan características muy similares a los de la necrópolis de El Cabo de Andorra (Teruel) sobre los que el mismo equipo que interviene ahora en la Val dels Moliners publicó una nota en el año 2015.
Los trabajos se han centrado en la excavación de un túmulo de planta circular de 3.80 metros de diámetro. En el interior del túmulo, se han localizado restos de huesos humanos incinerados junto a algunos fragmentos de brazaletes y objetos metálicos de adorno de cobre o bronce también muy afectados por el fuego.
Además del túmulo se ha excavado y documentado un pequeño depósito de cenizas con numerosos fragmentos de piezas y adornos metálicos semi fundidos en el que están ausentes los restos de huesos y cerámicas y cuya funcionalidad, aún desconocida, será objeto de estudio, según continúa la nota.
Por las características de la necrópolis y los hallazgos hasta ahora efectuados parece probable que pueda datarse en torno al siglo VI a.C. si bien está previsto realizar dataciones por el método de C14 para confirmarlo.
Los expertos creen que la necrópolis descubierta en Aguaviva parece estar en relación, dada su proximidad, con un asentamiento ibérico de grandes dimensiones, denominado Vilarets, ubicado a apenas un kilómetro al este de su núcleo urbano.












