Detección de retrasados

"A fin de año hacemos algún ritual de deseos para el año que inicia. Ya para enero es complicado resistirse a la tentación de buscar recetas mágicas, para que de manera fácil consigamos esos deseos.

En esa búsqueda de lograr nuestros propósitos, en los medios se ofrece la solución para llegar a la meta sin esfuerzo, con tratamientos como los reductivos, anticelulíticos o reafirmantes.

Lo más risible es que cada año repetimos el ritual y sabemos perfectamente que los atajos no existen. Por eso me quedo boquiabierta cuando algunas conocidas usan una pulsera que en su interior llevan un trozo de plástico plateado en el que han logrado insertar ""una frecuencia"". ¿Cómo se inserta ""una frecuencia""? Es un inventó de un masajista de Baleares, quien con ayuda de una periodista radiofónica triunfó en los ochenta. Actualmente las pulseras son de silicona y su especialidad es la mejoría ""del equilibrio"".

En Facebook ya existe el grupo ""Power balance: cómodo sistema de detección de retrasados"". Me agradó descubrirlos porque explican al público que para que una cosa realmente funcione deben hacerse estudios y experimentos que la respalden. Lo mismo sucede con los políticos; para entender cómo funcionan, debemos darnos a la tarea de investigar y conocer su actuar.

Giovanni Sartori, Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales, habla de una sociedad teledirigida en la que el video político reduce el peso de los partidos políticos y favorece la emotividad política, eliminando a los líderes intermedios de opinión. La política se convierte en un show mediático. Con la televisión se pierde la capacidad de abstracción, y con ésta, la capacidad de distinguir entre verdadero o falso.

Explica Sartori que ""la cultura de la imagen"" creada por la primacía de lo visible es portadora de mensajes ""candentes"" que agitan nuestras emociones, encienden nuestros sentimientos y excitan nuestros sentidos. En definitiva, nos apasiona.

La cultura de la imagen rompe el delicado equilibrio entre pasión y racionalidad. La racionalidad del homo sapiens está retrocediendo y avanza la política emotivizada provocada por la imagen que solventa y agrava los problemas sin proporcionar absolutamente ninguna solución.

En el caso de los productos milagros, ya antes de las reformas al Reglamento de la Ley General de Salud en materia de Publicidad, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) había ordenado en 2011 la suspensión de más de 800 anuncios riesgosos, 600 de los cuales correspondieron a esos llamados productos milagro. Así, aplicó más de 20 millones de pesos en multas a empresas promotoras de estas mercancías que carecen de toda base científica y ""enmascaran enfermedades graves"".

En el caso de la propaganda política es más complicada la protección contra los riesgos y efectos que año tras año sufrimos. Tampoco existe algún ritual que nos evite sus efectos perjudiciales. Falta un ""Power balance: cómodo sistema de detección de retrasados"" para temas políticos. Y al igual que el uso de la pulserita mágica, cuando se cuestiona respecto del candidato a elegir en las próximas elecciones, en las respuestas no hay el conocimiento del trabajo real de los candidatos, quizá porque para la mayoría de ellos no existe. Al igual que los productos milagro, se venden bien, pero en ambos casos persiste el engaño como subtexto.

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