"Vino un chico joven y con el libro abierto me pidió: 'Ponga para Maruja'. '¿Es tu novia?', le pregunté. 'Era', me respondió, y se puso a llorar amargamente. Entonces, al verlo, todas las mujeres de la fila gritaron a coro: '¡No puede ser que todavía existan hombres que lloran por mujeres!, ¡deberíamos clonarlo!, ¡qué maravilla...!'. Y se lo llevaron casi, casi en hombros... Yo estaba fascinada con la escena, comentó como anécdota Ángeles Mastretta, en una entrevista en marzo del 2000.
Y es que creemos ciegamente en el amor romántico de las series televisivas, novelas y películas rosas. Elaboramos un patrón imaginario y lo buscamos. Pero ese patrón también responde a un pensamiento cultural previamente interiorizado. Un pensamiento cultural que se basa en el amor posesivo, en el amor como propiedad privada, tal que si fueran el uno del otro por derecho civil y divino.
Si a ello le sumamos un contexto social donde el hombre, por la propia educación que ha recibido y las propias estructuras sociológicas en las que se desenvuelve desde niño, tiende a ver a la mujer como un ser sumiso y subordinado a sus intereses, la pérdida de la pareja o la simple creencia de que esa posesión sentimental que nos pertenece ha osado desafiar nuestra autoridad respecto de ella, en tal contexto cultural, se acaba por convertir el suceso en una combinación explosiva: la combinación de la muerte, la culminación de la violencia machista.
Frases como ""qué mal te ves"", ""no te vistas así"", ""qué tonta o qué tonto eres"", ""si me quieres, dame la prueba del amor"", ""no frecuentes a esos amigos"", ""si me dejas, me mato"", ""si quieres, si no ya sabes..."", son ejemplos de este tipo de violencia en el noviazgo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), tres de cada 10 adolescentes denuncian violencia en el noviazgo. México ocupa, a nivel internacional, el decimocuarto lugar en agresión a las mujeres, 9 de cada 10 mexicanas de entre 12 y 19 años de edad han sido agredidas durante sus noviazgos, de la cuales sólo cinco están conscientes de ello.
Al respecto, Priscila Vera Hernández, directora del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), comentó que hay datos alarmantes en la encuesta nacional de juventud, los cuales indican que 7 de cada 10 jóvenes mexicanos de entre los 15 y los 24 años de edad viven violencia psicológica en su noviazgo. También dijo que el problema radica en la violencia intrafamiliar, así como en diferentes estereotipos sociales que aún se encuentran muy arraigados.
Agregó que ""en la medida en que los jóvenes se eduquen en base a la equidad de género y en el respeto a las relaciones, vamos a estar evitando que las siguientes generaciones vivan violencia intrafamiliar"".
El IMJUVE cuenta con una línea de ayuda a la ciudadanía, 01-800-22-80-092, en donde se supone que la gente es atendida por psicólogos. Me di a la tarea de llamar para constatar el dato y, efectivamente, la línea existe, pero no existen personas que atiendan. Sin embargo, una amable voz pregrabada te ofrece la opción de dejar un mensaje de buzón. ¡Éste es nuestro México del amor y el apoyo a las mujeres!
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