El sol cayó a plomo sobre una Ciudad de México que abrió sus arterias de asfalto para que “El Rey del Jaripeo” hiciera su última cabalgata. Sin embargo, esta vez no fue uno de sus preciados equinos el que transportó a Joan Sebastian sino una lujosa carroza plateada de la marca Rolls Royce, con vestiduras de piel negra en señal de luto por la reciente partida de querido “poeta del pueblo”.
José Manuel Figueroa, hijo del fallecido compositor, compartió, sereno, sin lágrimas, que la decisión de llevar a pasear el cuerpo de su padre por la capital es porque quería que su gente lo despidiera como se merece.












