Ma. Antonieta Valera de la Torre * APN. El mundo está cambiando a pasos agigantados. De la confianza ciega en la tecnología, hemos pasado al miedo a la tecnología. Hace unos pocos anos, no muchos, la ciencia nos resolvería todos nuestros problemas, desde los de la energía hasta los de la salud, pero a finales del siglo pasado comenzaron a vislumbrarse signos inquietantes de que nuestra salvación era también nuestra condena, y el calentamiento de la Tierra, los peligros del desarrollo sin límites, y los riesgos del crecimiento desordenado, comenzaron a abrir grandes dudas que tenemos sin resolver y, a veces, sin abordar.
Un problema
que atane a todos
Chiapas no ha sido ajeno al cambio, en 50 anos ha perdido la mitad de sus bosques y selvas por la deforestación y muestra uno de los niveles de deterioro ecológico más graves del mundo, como aseguró en julio del ano pasado Mario González Espinosa, investigador de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).
Sobre el tema, Rafael Elvira Quesada, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, comentó el pasado 14 de enero a El Universal, que en el proceso de reforestación estamos restituyendo lo que perdimos en décadas pasadas; estamos yendo al peor extremo, hablamos de predios en los que durante los anos 60 o 70 llegamos con máquinas para acabar con toda la vegetación y destinarlos a la agricultura o a la ganadería.
El otro lado de la moneda lo muestra René Gómez Orantes, miembro de una asociación de silvicultores chiapanecos al denunciar ante la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados, irregularidades y favoritismo, porque afirmó que el programa ProÁrbol, con el que la ONU premió al Presidente de la República, es un engano, no hay arbolitos sembrados.
El programa ProÁrbol logró lo que en contadas ocasiones vemos, que es el unir a los diputados PAN, PRD y PRI, en la Cámara de Diputados en un mismo pronunciamiento: que se castigue a los responsables de la presunta corrupción que permea en ProÁrbol, a partir de una denuncia ciudadana; las cosas deben cambiar para bien, por ello debemos los ciudadanos denunciar los atentados que se contemplen contra el medio natural (http://www.profepa.gob.mx); desde alguna instalación que está contaminando un río o un arroyo hasta la quema de desechos o neumáticos, tala, tráfico de animales protegidos o el uso de venenos y alambradas ilegales, pero sobre todo se denuncie todos aquellos proyectos urbanísticos que maltratan el paisaje natural.
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