Diego Luna había visitado el Festival de Cannes como actor (“Mr. Lonely”), como productor (“Miss Bala”, “Las elegidas”) o como director (“Abel”), pero nunca como jurado.
Por eso la invitación del certamen cinematográfico más prestigioso del mundo era tan irresistible, pues sabía que por primera vez su “trabajo” consistiría en sentarse en una butaca y ver de dos a tres películas cada día, para después entrar en una deliberación y entregar los premios de la sección Una Cierta Mirada (Un Certain Regard) .
“Yo venía a los festivales como actor. De repente hice mis propias películas y me tocó presentarlas como director, que sin duda es la experiencia más complicada que he tenido en este tipo de certámenes, porque hay mucho en juego y enseñas tu parte más personal y vienes a exponerte en esta carnicería, pero ahora, esta vez lo estoy viviendo con menos presión. No existe. Lo único que tengo que hacer es ver cine, afectarme por estas historias y después discutirlas con un grupo de gente que admiro y de los cuales aprendo mucho.
“Después (mañana) daremos unos premios que le harán mucho bien a quien se los lleve”, comentó en entrevista exclusiva desde la terraza de Una Cierta Mirada, con una vista privilegiada al puerto plagado de yates en Cannes, en la Riviera Francesa.
La mejor manera de afrontar este reto como jurado ha sido no dejándose “contaminar” por el ruido previo que pueda envolver a alguna de las producciones que compiten en la sección, por lo que decidió “ser virgen” en este reto que la vida le puso enfrente.
“Quiero que sea la película la que me sorprenda. Que la experiencia dictamine si vas a apoyar una u otra película. Eso es algo que estoy gozando mucho.
“Por otro lado he tenido tiempo para disfrutar la otra parte del festival; la gente que te encuentras, las compañías que tienes y las conexiones que logras con gente que, en apariencia no tiene nada que ver contigo, pero de repente te das cuenta que tiene todo que ver contigo”, explicó el protagonista de “Y tu mamá también”.












