La cineasta Ana Bojórquez, que estuvo participando durante la Semana de Cine Mexicano en tu Ciudad, coincidió con otros creadores en que la industria cinematográfica estadounidense mantiene secuestradas o monopolizadas las salas de exhibición en todo México, pues es muy difícil encontrar espacios para la proyección de películas nacionales.
Esto se puede comprobar al acudir a los cines de la ciudad, donde únicamente se exhibe una película mexicana por cada 7 u 8 cintas extranjeras, y la situación es más difícil cuando solamente programan 3 funciones al día para una película nacional.
Los creadores tienen que enfrentar varias pruebas durante todo el proceso de realización de la película, desde buscar el presupuesto para comenzar a rodar hasta la distribución del trabajo ya terminado. Un proceso que se torna muy complicado.
Esto es a lo que se están enfrentado las creadoras Ana Virginia Bojórquez y Sandra Paredes con su producción La casa más grande, pues no cuentan con un mecanismo de difusión, aunque afortunadamente existe el estímulo fiscal conocido como Eficine de distribución y esperan poder colocar de ese modo la película para exhibirla, contó Paredes, productora de la cinta.
Sandra cree que también esta problemática del cine se debe a que no se ha legislado en favor de la industria nacional. Ana por su parte expresa que el problema son los espacios, pues si las personas tuvieran la oportunidad de ver otro cine, lo harían. “Lo que pasa es que se ofrece un 95 % de cine gringo. ¿Dónde queda nuestro cine?”, coincidieron.
“Por ejemplo, en el DF tienes una Cineteca que es bien grande y que siempre está abarrotada, y sí hay un público, pero es el único lugar que hay y además las personas no se enteran de lo que hay en cuanto a la producción mexicana”, destacó Ana Bojórquez.
Erwin Jaquez, director de fotografía mexicano, fue cuestionado también sobre este tema, y según su punto de vista, gracias a la iniciativa de la ley 226 del impulso al cine nacional se ha creado una buena producción, pero lo que falta es exhibición, que es el gran cuello de botella que tiene el séptimo arte mexicano.
“Si el propio México quiere más cine, son ellos los que deben consumir más cine, porque cine consumimos, somos el cuarto país que consume más cine, pero no el nuestro, y ese es el grave problema. Estamos produciendo la cantidad correcta, y podría ser más pero se necesita que más personas vayan a verlas”, sostuvo Jaquez.
Se le pregunta por qué hay ese secuestro o monopolio de cine gringo, y responde que con un mercado de industria tan establecido, no solo en el cine sino en otras cuestiones, “obviamente ellos van a impulsar que las salas de cine estén repletas de su cine, pero en la Ciudad de México sucede que muchas personas asisten a ver cine nacional, lo cual está increíble, pero no solo debemos ver nuestro cine sino que debemos ser más abiertos”.












