"Sara Regalado * CP. Un espacio en donde se propiciaron la reflexión y las opiniones y donde se motivó a dignificar la labor del periodista cultural fue el resultado del foro ""Una mirada al periodismo cultural de Chiapas"". El evento comenzó con enunciados sobre el trabajo diario del periodismo cultural por parte de Ricardo López, quien platicó sobre su paso por la fuente de cultura. ""A mí me interesaba cubrir la fuente, pero cuando llegué a ésta, estaba en cero, no sabía nada. No es fácil cubrir esta fuente, se necesita saber de lo que estas viendo, de quien estás entrevistando, manejar el lenguaje de las disciplinas"", comentó.
Por su parte, el más joven de los ponentes, Carlos Escobar, dio su testimonio sobre la creación de ""Portal Tuxtla"", espacio en internet del cual es fundador y director. ""Cuando tenía 14 años no había en internet un espacio en donde me pudiera enterar de los eventos culturales y artísticos de la ciudad; si acaso encontraba sólo reseñas de lo que ya había ocurrido, y después de que se pasaron varios eventos a los que a mí me hubiera gustado ir, decidí crear un espacio en donde se anunciara lo que se presentaría en la ciudad. Se nutría de lo que mi hermano y yo veíamos en anuncios, carteles, comerciales de radio y televisión o de lo que nos enterábamos con otras personas"", relató Carlos Escobar, quien hoy en día, a cuatro años de comenzar su aventura, mantiene uno de los espacios más actualizados de la ciudad en materia de espectáculos y cultura.
Para la siguiente ponencia, la periodista Nayely Moreno habló de un tema que pareciera no existir en la fuente de cultura: ""El periodista cultural, entre su voz y la línea editorial"". ""La línea editorial de un medio va de la mano con el aspecto financiero"", afirmó Moreno, quien ante un foro nutrido de periodistas, artistas, escritores y estudiantes de comunicación, dio a conocer algunas de las tropelías por las que tuvo que pasar durante su estancia de cuatro años en el ""Diario de Chiapas"", en donde, para no afectar laboralmente a un familiar de uno de los altos mandos de ese periódico, se vio obligada a cambiar el sentido de una nota.
Para concluir la primera mesa, quien escribe esta nota habló de la necesidad de especialización en el periodismo cultural. En la ponencia se pidió ser autocríticos, pues a veces, con la idea de que la sección de cultura es la que siempre se salta en el periódico y con la que el espectador decide cambiar de canal o el radioescucha de frecuencia, ya no importa si se escribió o pronunció bien el apellido de un personaje o el nombre de una danza indígena, ya no importa si la imagen que acompaña la nota tiene coherencia; qué más da si le falta un acento, si no se utiliza la coma o si se tienen muletillas.
También, por no tener el conocimiento que sustente juicios o simplemente por flojera o complacencia, luego resulta que todos los eventos que se relatan de danza, música, pintura, teatro o todos los libros que se reseñan merecen adulaciones. No quiere decir que el periodista cultural se tenga que convertir en el verdugo de las artes, pero sí, tanto los creadores como la sociedad, se merecen un análisis crítico, fundamentado y propositivo de lo que se presenta.
En la segunda mesa se desarrollaron las ponencias a cargo de Carlos Marroquín, Yulma Gordillo, Damaris Disner y Mario Nandayapa. Marroquín se centró en cómo el periodista cultural puede ser un puente entre las expresiones artísticas urbanas, que en un pasado reciente era muy difícil que se les considerara arte, y la misma sociedad.
Yulma Gordillo, por su parte, habló de cómo se denosta a las secciones de cultura frente a otras fuentes, cuando en realidad el periodismo como tal surgió desde la ventana de la cultura, tal como explica el periodista Gabriel Zaid en un artículo publicado en la revista ""Letras libres"": ""La prensa nace en el mundo letrado para el mundo letrado. Es el ágora de una república de lectores, que fue creciendo a partir de la imprenta y se volvió cada vez más importante. Nació, naturalmente, elitista, porque pocos leían. Sus redactores y lectores eran gente de libros. Por lo mismo, era más literaria y reflexiva que noticiosa, de pocas páginas, baja circulación y escasos anuncios"".
En el mismo sentido, Damaris Disner propuso, de manera irreverente, una revisión al periodismo cultural para esclarecer las razones por las cuales poco a poco las secciones de cultura se van reduciendo en los medios de comunicación. ""Quizá tengamos que comenzar nuestra nota: 'El 99.9% de los artistas chiapanecos llevan una vida depresiva, lo cual afecta en su proceso de creación'"", satirizó Disner.
Cerró el segundo panel Mario Nandayapa, para hacer hincapié en la necesidad de profesionalización y traer a colación diversas sentencias que se convirtieron en propuestas, como la conformación de un suplemento cultural que circule en todo el estado y la creación de un diplomado en periodismo cultural.
Entre las voces que se hicieron escuchar en el público estuvo la del artista plástico Francisco Cabrera Nieto, quien habló del personaje que protagoniza uno de sus grabados más conocidos: don Romualdo Moguel Orantes, el peculiar personaje fundador, escritor, editor y distribuidor del periódico ""La nueva estrella del oriente"" en los años 40. El artista anunció que propondrá a las autoridades que se realice una estatua que descanse en el Museo de la Ciudad para hacer homenaje al periodista chiapaneco también conocido como ""Don Ruma"".
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