Discriminación a la mexicana

"En marzo se cumplió un siglo desde que en 1911 se celebró por primera vez el Día de la Mujer Trabajadora. Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca fueron los países pioneros en poner en rojo una fecha que ya se conmemora prácticamente en todos los países del mundo.

Desde entonces hasta ahora, los avances han sido importantes, las mujeres hemos ido haciendo una revolución silenciosa e imparable en el difícil camino hacia la equidad.

Nadie concebiría a estas alturas que no se nos considerara iguales a los hombres en derechos y obligaciones y, menos, que no lo fuéramos ante la ley, pero a la hora de la verdad y en el caminar del día a día, las desigualdades persisten e incluso se acrecientan en algunos casos. Como muestran los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2010 (Enadis).

La investigación de Enadis arroja, en materia de trabajo doméstico, que las mujeres de 12 años y más dedican el 84 por ciento de su tiempo al trabajo en su hogar, y refleja que el 42 por ciento de las mujeres que trabajan sólo recibe un ingreso de hasta dos salarios mínimos.

Las mujeres que se dedican al trabajo del hogar señalan que entre los principales problemas que enfrentan están los bajos sueldos, los abusos, maltratos, humillaciones y discriminación. Éste último flagelo ocurre en mayor porcentaje en las zonas metropolitanas de Toluca, Puebla, Tlaxcala y Querétaro.

De las personas que realizan trabajo del hogar, ocho de cada 10 no cuentan con seguro médico; seis de cada 10 no tiene vacaciones, y casi la mitad no recibe aguinaldo.

En cuanto al sufragio, la Enadis 2010 señala que 7.7 por ciento de las mujeres señaló que pide permiso a su esposo o compañero para votar y 18.6 por ciento avisa por quién lo hará. En materia educativa también se reveló que 24 por ciento de las mujeres entre 15 y 19 años no estudia ni trabaja.

Lo que resulta llamativo es que el 33.2 por ciento de las y los encuestados afirme que en México se respetan los derechos de las mujeres.

La explotación laboral, así como la discriminación y la violación de garantías que padecen las empleadas domésticas, se relaciona con el estereotipo de que son como de la familia, el cual limita formalmente el acceso a sus derechos, según coincidieron los participantes en el foro internacional ""Trabajo digno para las trabajadoras del hogar"", que ser realizó en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México el 1 de abril de este año.

Es evidente que nuestras nietas y sus hijas deberán continuar marcando con un enorme color rojo el Día de la Mujer Trabajadora. Porque sólo el día en que la celebración desaparezca por innecesaria empezaremos a ver la luz en el túnel.

El problema no es, evidentemente, la ley, sino su cumplimento y, sobre todo, el tipo de educación que estamos dando a nuestros hijos para que las desigualdades permanezcan en el tiempo y entre las distintas generaciones.

Ni siquiera los partidos políticos que deberían dar ejemplo de cómo deben hacerse las cosas, hacen lo que predican. Todos se cuelgan la medalla de que cumplen la cacareada ley para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres y el programa para la igualdad, pero no es cierto, y lo que sí queda claro es que hecha la ley, se hace la trampa.

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