La comida grande se sirvió a cerca de 2 mil 500 parachicos y chiapanecas durante las celebraciones en torno a San Antonio Abad. A su arribo a la Plaza del Parachico, las personas que portaban la indumentarias se reunieron para comer, mientras tomaban un pequeño descanso, para después continuar el recorrido, que es una de los más largos de la Fiesta Grande.
Una labor titánica
Santa Ana Molina Mundo, tesorera del Patronato de la Plaza del Parachico, habló sobre cómo se preparan para servir esta comida.
Destacó que cada año se suman danzantes, lo que hace que la labor de alimentarlos sea cada vez más compleja.
“Son muchísimos parachicos, cada año son más y más, pero, gracias a Dios, contamos con mucho apoyo, esta vez de nuestro presidente municipal, Límbano Domínguez, quien nos brindó su ayuda porque ya nos nos alcanzaba para adquirir los insumos de esta comida, pues cada año están más elevado su precio”, refirió.
De igual forma, aseguró que la idea era repartir unos 2 mil 500 platos; sin embargo la cifra se rebasó ampliamente. Enfatizó que la preparación empieza desde un día antes, cuando les entregan la carne, para después cortarla en lo que se conoce como tasajo. Luego tienen que ponerla al sol y posteriormente se hace la molienda de la pepita.
En la madrugada es cuando comienza la cocción, para que el guiso esté listo cuando los parachicos arriben hasta el lugar. En esta ardua tarea participan más de 12 personas, que inician desde muchas horas antes. Finalmente, Molina Mundo reiteró la invitación para seguir viviendo la tradición con respeto y fe.
Un respiro
Los parachicos y las chiapanecas tuvieron una pausa para alimentarse, pues seguirían con su recorrido. La actividad del 17 de enero marcó el segundo día en el que le bailan a San Antonio Abad. La fiesta continuará los días miércoles, jueves y viernes.












