Para el poeta y filósofo Jaime Labastida Ochoa, nacido en 1939, la confianza es quizá “el cemento sutil, imaginario”, que une o desune a las sociedades. Esa fue la hipótesis que planteó en un ensayo con sus preguntas sin respuesta sobre el concepto de revolución, el cual leyó en la rectoría de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que lo nombró doctor “honoris causa”.
Labastida, originario de Los Mochis, Sinaloa, es director de la Academia Mexicana de la Lengua. Este miércoles fue homenajeado por académicos y funcionarios de la UAM y otras universidades. De su carrera se recordaron sus primeros pasos, su papel de defensor de la enseñanza de filosofía en las preparatorias mexicanas cuando en 2009 los funcionarios pensaban en quitarla de la currícula, su participación en la fundación de El Colegio de Sinaloa, su labor docente en la Escuela Nacional Preparatoria, en la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, su paso por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
En reconocimiento a esa trayectoria académica, el 17 de mayo el Colegio Académico de la UAM, su organismo de representación más importante, decidió otorgarle el grado honorífico que Labastida recibió de manos del rector general de la institución, Salvador Vega y León.
Lo acompañaron el historiador Miguel León Portilla ––también doctor honoris causa de la UAM—, los poetas Jorge Ruiz Dueñas, Miguel Sabido, los catedráticos de la UAM Néstor García Canclini, René Avilés Fabila y Javier Esteinou Madrid. También estuvieron, entre otros, Enrique Villa Rivera —ex director general del IPN y miembro del patronato de la UAM—, y Francisco Labastida Ochoa, excandidato presidencial y uno de los hermanos de don Jaime. “Aquí están mis hermanos de corazón y los de sangre”, exclamó el nuevo doctor de la Autónoma Metropolitana.
La última de las preguntas que se hizo Labastida, autor de El edificio de la razón (2007) y director de la editorial Siglo XXI, fue: “¿Podremos diseñar para México un futuro abierto, racional, fuerte, libre de polvo y ataduras, sin sangre ni violencia, en este mundo global que nos reta y amenaza?”. Su respuesta fue que sí.












