Don Francisco estaba frente a los minutos definitivos de su carrera: esos últimos siete minutos de “Sábado Gigante, emitidos la noche del pasado día 19, en que despidió su programa emblemático, agradeció a su equipo y mostró dos cajas con recuerdos llenos de simbolismos según sus propios conceptos, las que guardaban los tesoros de sus 40 y 50 años en TV.
Pero, en ese mismo lapso, aprovechó de aclarar que no había sido fácil la previa. Y no sólo por la nostalgia y la emoción atorada en la garganta, sino para explicar el dolor de muelas, consecuencia de un tratamiento de conducto.
Después de que saliera de la cadena Univisión de Miami para caminar por una alfombra dorada, recibió los aplausos y palmetazos del público.











