"México * El Universal. A casi un siglo del conflicto armado revolucionario, considerado la mejor gesta heroica que ha vivido el país, existen muchos libros que rememoran a los hombres que murieron en nombre de la libertad.
Sin embargo, para algunos, como el escritor y periodista José Luis Trueba Lara, no toda la población vivió bajo las mismas condiciones esa guerra sangrienta, pues existieron las personas que no participaron en ella o las que se vieron obligadas a unirse al conflicto.
No a todos les interesaba lo que sucedía con la política, pues según el escritor en su ensayo ""La vida y la muerte en los tiempos de la Revolución"", editado por Taurus, para la población en general, 1910 fue el año del cometa Halley.
Los campesinos, más bien, estaban preocupados por proteger sus cosechas ante tal fenómeno, así como las embarazadas por protegerse de las consecuencias que el paso del astro podría ocasionar en sus criaturas.
Así, con una prosa fácil de digerir, Trueba Lara cuenta en esta crónica la vida cotidiana de los olvidados, de los que no figuran en la historia oficial de este periodo. Un texto ""escrito absolutamente de manera oral, como si fuera una conversación, como una larga plática"", dice el autor.
A la par de este ensayo, el también editor presenta su novela, ""La derrota de Dios. La historia perdida de Miguel Miramón"", una novela que retoma episodios de la vida de este personaje condenado al olvido, considerado uno de los traidores más grandes de la patria. Un hombre que, como el mismo escritor revela, ""es un personaje con todas las virtudes y defectos que un hombre pueda tener"".
En esta última obra, Trueba Lara pretende, muy cercano a su crónica sobre la Revolución, tomar el punto de vista de los perdedores, los conservadores.
Al preguntarle sobre la empatía con el personaje de Miguel Miramón, como ultraconservador, el autor confiesa: ""Yo soy totalmente ateo pero eso no me priva de una curiosidad que siempre he tenido durante muchos años, una cosa que me ha estado mordiendo es la cuestión religiosa. En ese sentido, yo decía 'no contemos la novela, no como José Luis Trueba sino con los ojos de un conservador de aquella época'"".
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