Draco Rosa ha hecho de la composición una forma de reinterpretar su propia vida y de reconciliarse con distintas etapas de su pasado, entre ellos algunos conflictos públicos y problemas de adicciones.
Hoy, afirma el músico, continúa tratando de comprender distintos aspectos de sí mismo con paciencia.
“Aún sigo sin entender nada, pero por lo menos sé manejar un poco mejor el pasado. He aprendido a perdonarme, a amarme y estoy celebrando entender qué es la longevidad”.
El exintegrante del grupo Menudo comparte que después de hacer música nueva en 2019, regresó a vivir a su país natal, Puerto Rico, pasó por una ruptura sentimental y emprendió un viaje para volver a empezar.
En busca de distancia y de calma, explica, se fue a República Dominicana y a España, recorrido que terminaría marcando el sonido y la esencia de su nuevo álbum en muchos de sus ritmos.
“Mucha gente no conoce que hay una colección espectacular en Montserrat (España), en un museo, y ahí es donde el disco nace. Fue a mediados de agosto, en Salamanca y Madrid, cuando comenzó a crearse la música del álbum”, explica.
Tras seis años sin publicar música inédita, Draco Rosa regresa con Olas de luz, el disco que surgió de todos estos cambios personales, de los viajes y de reconstrucción emocional.
Para Draco Rosa, aquellos recorridos despertaron una conexión distinta con su entorno y consigo mismo, experiencia que quedó reflejada en temas como “Colores del ayer”.












