Ecos de la elección Bob Dylan como Premio Nobel

Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura. Cortesía
Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura. Cortesía

El músico y compositor Bob Dylan (Minnesota, 1941), el más reciente ganador del Premio Nobel de Literatura, no se ha presentado a recibir algunos de los galardones más importantes que le han conferido en los años recientes, como el Príncipe de Asturias y el Pulitzer, aunque sí lo ha hecho con reconocimientos como el que le entregó el presidente estadunidense Barack Obama, así como otros a su trayectoria musical.

Destaca el Premio de Música Polar de la Real Academia Sueca de Música, que recibió el autor de “The times they are a changin” en 2000, de manos del rey Carlos Gustavo, quien cada año también entrega los Nobel.

En el sitio del galardón de música sueco se lee que con esta presea se reconoce “la habilidad de Bob Dylan para combinar poesía, armonía y melodía en un contexto significativo, a menudo provocador; ha cautivado a millones de personas de todas las edades, culturas y sociedades, a través de su acercamiento modesto y persuasivo a la música; él ha demostrado una impresionante capacidad para cuestionar a las más resueltas fuerzas políticas para luchar contra todas las formas de prejuicio, y para ofrecer un apoyo firme a los menos afortunados”.

Reacciones

Citada entre los candidatos potenciales, la autora estadunidense Joyce Carol Oates envió un tuit bastante cruel: “Tal vez pueda darnos explicaciones sobre ‘Jack of Diamonds’ si todavía se acuerda”.

Uno de los rebeldes ante la ola de reconocimientos fue el novelista escocés Irvine Welsh, quien reaccionó furioso: “Soy un fan de Dylan, pero este es un premio de nostalgia mal concebido, arrancado de las próstatas rancias de hippies seniles y balbuceantes”, escribió en Twitter el autor de Trainspotting.

“Si eres un fan de la ‘música’, busca en el diccionario. Después ‘literatura’ y compáralas”. Y también preguntó si el escritor Don DeLillo ha sido incorporado al Salón de la Fama del Rock.

El novelista francés Pierre Assouline, integrante de la Academia Goncourt, fue muy crítico de la decisión: “El nombre de Dylan fue citado a menudo estos últimos años, pero siempre se pensó que era una broma”, y llamó “lamentable” atribuirle el Nobel. “Me gusta Dylan, pero no tiene obra. La Academia Sueca se ridiculiza. Es denigrante para los escritores”.