El 2009 inicia pronto

Ma. Antonieta Valera de la Torre * CP. Cada inicio de ano tiene una impronta que se sujeta en uno o varios acontecimientos que simbolizan el cambio de ano.

Este ano que se va pronto nos obliga a fijarnos en la fecha del 4 de noviembre de 2008, porque muchas cosas serán distintas en 2009; Barack Obama ha llegado a la Casa Blanca; la crisis financiera internacional ha sacudido el planeta que está a punto de desprenderse de dogmas que parecían inalterables; la eclosión de las economías de oriente y el despertar de Rusia convocan al final de la hegemonía norteamericana agotada por sus propios errores.

La globalización se había construido como una ley del embudo: por un lado estaban todas las ventajas para la cima de la pirámide; un capitalismo sin contrapesos dentro de las sociedades desarrolladas bajo la ley del sálvese quien pueda. Y en el otro lado del mapa del mundo, los países que luchan porque sencillamente sus habitantes no mueran por pandemias erradicadas por la medicina hace casi un siglo: hambre, desesperación y avalanchas migratorias.

En México terminaremos el 2008 viviendo en el temor; es tal el grado de desesperación que pensamos que la pena de muerte es una solución al problema del narcotráfico, las encuestas entre la sociedad la reclaman, un partido y un gobernador la usan de bandera. La pena de muerte fue derogada en junio de 2005 mediante una reforma al artículo 22 constitucional. Sin embargo, por el temor estamos olvidando que la pena de muerte puede convertirse en un instrumento de represión política.

Hoy en día, de 100 crímenes sólo dos llegan a sentencia. Por qué no propone la elite política soluciones inteligentes, como definir y fortalecer la figura del ministerio público, que es la casa del jabonero, lo que ayudaría mucho a reducir la corrupción y agilizar las investigaciones, en lugar de explotar el miedo para beneficio.

Esta idea me recuerda a Pilatos cuando pregunta a la sociedad de ese momento: za quién liberar? Todos votaron por Barrabás, lo que nos demuestra que la sociedad se puede equivocar en decisiones que implican vida o muerte. Una sociedad civil organizada es base para combatir ese miedo, pero implica el involucrarnos como ciudadanos en los problemas, dejar de ser apáticos y participar.

Barack Obama en la presidencia de EU, como ejemplo; es un formidable aguijoneo para volver a creer que las utopías son realizables si se dispone de estímulos (organización) para que los ciudadanos crean en ellas. Un afroamericano en la Casa Blanca poco después de 150 anos de la Guerra de Secesión y del comienzo de la abolición de la esclavitud, no es un tema menor como demuestra la magnitud de la ola de entusiasmo levantada en todo el mundo. Sencillamente estamos a días de que inicie el 2009, sería un excelente propósito de ano nuevo el convertirnos en ciudadanos participativos y críticos de la vida política y no sólo espectadores criticones.