El amor no es suficiente: Hugh Jackman

El amor no es suficiente: Hugh Jackman

Para Hugh Jackman, la paternidad es algo que lo ha retado a aprender constantemente, como la forma de aproximarse a sus hijos, tema que explora en su nueva película, The son. En el filme dirigido por Florian Zeller, que compite por el León de Oro en Venecia, el realizador parisino pone foco en la salud mental, problema al que, en opinión de Jackman, “nadie es inmune”.

“La película muestra que el amor no es suficiente, porque en esta película todo el mundo ama muchísimo. Lo cierto es que para criar a un hijo se necesitan más que los padres. Están los amigos, los profesores, el resto de la familia, la comunidad”, refiere en rueda de prensa.

El actor, quien interpreta a Peter, un hombre que rehizo su vida tras divorciarse de Kate (Laura Dern) y que con su nueva pareja (Vanessa Kirby) acaba de tener un hijo, indicó que él mismo ha cambiado la forma de mostrarse ante el mundo, sobre todo ante sus hijos.

Como su personaje, quien se entera de que Nicholas (Zen McGrath), de 17 años, está atravesando por una depresión, Jackman también convive con los problemas propios de la adolescencia; tiene un hijo de 17 y otro de 22 años, a los que cada vez les muestra más sus vulnerabilidades. “Antes intentaba transmitirles que todo estaba bien. Pero la verdad es que los padres estamos aterrados todos los días con las decisiones que tenemos que tomar sobre ellos, incluso cuando les hacemos un sándwich”, explicó provocando las risas de los asistentes a la Mostra.

Regalo

Lo que queda claro es que para el australiano este papel fue un regalo y es un trabajo del que se siente orgulloso, así como el papel más humilde que le ha tocado interpretar. “Cuando leí ‘The son’ sentí como un fuego que me arrasaba, una compulsión. Da miedo darte cuenta de que ese papel es perfecto para ti en este punto de tu vida, que debes interpretarlo, así que no dudé un segundo en escribirle a Florian”, señaló.

Cuando Zeller recibió el e-mail se sorprendió mucho. Primero, dice, por la humildad que tuvo la estrella en pedírselo de forma tan directa y también porque le transmitió ese deseo y fuerza auténtica.