El amor viaja en misiva

"Verónica Huesca * CP. Con motivo del 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, el periódico Cuarto Poder y el hotel ""Las Brisas"" llevaron a cabo el concurso ""Exprésale tu Amor en Huatulco"", evento con el cual, el presente rotativo recibió cientos de cartas, en respuesta a dicha convocatoria, las cuales fueron leídas y analizadas para seleccionar al ganador o ganadora.

Las cartas eran misivas dedicadas a sus novias, (os), o esposas (os), y se calificó el contenido, la gramática y la sintaxis, pero sobre todo, el sentimiento que había impreso en cada una de ellas, que finalmente era lo más importante a calificar con motivo de esa fecha tan especial.

El ganador de este concurso, fue Luis Leopoldo Vargas Madrid, con una misiva dedicada a su esposa Luz Adriana Córdova Chanona, quienes se ganaron un viaje a Huatulco, hospedándose en el hotel ""Las Brisas"", durante tres días y dos noches; además del boleto de avión en viaje redondo.

A continuación te presentamos la carga ganadora.

Chaparrita:

Hoy, recuerdo el día en que en verdad me di cuenta de lo que tú significas para mi; día que para muchos fue trágico, pero que para mi fue el descubrir de mis verdaderos sentimientos hacia ti.

Todavía puedo sentir lo cálido y húmedo de tus labios cuando nos despedimos, pues la hora de ir al trabajo cada vez estaba más cerca y el retardo era casi inevitable.

Si mal no recuerdo, habíamos discutido por tonterías -las clásicas de todo matrimonio- pero a diferencia de lo común, bien sabes que tengo la costumbre de no despegarme de ti, sin antes limar aspereza alguna y quedar con la paz de Dios; así pues, no dude en acariciar tu rostro y en dar mis mejores argumentos y justificaciones, mismos que iban inmersos en un beso.

Mi destino estaba cumpliéndose, pues el transcurso de mi camino se detuvo: mi vida, mis ilusiones, las fantasías que aún me hacían falta realizar, simplemente se perdieron en una oscuridad tan profunda, que cuando volví a abrir los ojos solo vi una silueta hermosa que por ningún motivo despegaba su atención de mi ser, lo extrano era que tal parecía que yo estaba acostado a ras del piso y ella, o sea la silueta, me parecía que estaba muy cerca del cielo, o mejor aún, creí en un momento que había despertado en el paraíso y que un ángel de Dios fue a guiarme por el nuevo sendero, mismo en el que no existía preocupación económica o laboral, de hecho no tenía ni siquiera espacio para pensar, pues tan sólo quedé deslumbrado por una luz fuerte -que era la del sol- y por una bella imagen -que era la tuya, mi vida-.

Poco a poco fui dándome cuenta que había más gente a mi alrededor, las tonalidades de las voces que escuchaba me preocupaban, pues se percibían con cierto grado de tensión: ?háblale!, ?amputación parcial!, ?agárralo fuerte!, ?1, 2, 3, arriba!, y ?senora, no deje que se duerma porque se nos va!

Al no comprender lo que sucedía opté por hablarte, pero desafortunadamente, no pude, mi boca no respondía, y por si fuera poco la luz amenazaba con irse.

Un grave error médico había sucedido, pues al fin supe que había sufrido un accidente y que mi vida corría peligro, pero fue tal el impacto de la noticia en mi, que los dolores aparecieron por todo mi cuerpo y no hubo medicina alguna que los detuviera o al menos los disminuyera.

Detuve mi sentir para hablarle a Dios y pedirle que me acogiera entre sus brazos, pero en mi hombro sentí el calor de una mano fr*gil que me transmitía amor y que al mismo tiempo y sin palabras me decía: aquí estamos mi vida...Te amamos.

Eras tú y nuestra pancita, que con apenas 8 meses de gestación me exigía que yo siguiera luchando por mi vida y al mismo tiempo me reclamaba que quién iba a cuidar de mamá y que a quién le iba a decir papá si yo me iba.

Ahí comprendí que yo no debía vivir ya por mi, sino que mi vida ya había sido enajenada y que ahora sus nuevos duenos eran Tú y nuestro bello hijo, Luis.

Un ano y cinco meses después quiero volverte a agradecer por existir en mi vida y por darme la oportunidad de seguirte amando, ya que junto a ti me siento más fuerte y capaz de sobresalir exitosamente ante la vida misma.

Y ahora comprendo que todo tiene un por qué en la vida, con el dolor de las secuelas de las seis operaciones y con la tristeza de sentir que existió la posibilidad de ya no volver a ver jamás tu bello ser, hoy, esos sucesos han forjado a una persona que vive para amarte y que quiere aprovechar cada segundo de su vida para vivirla junto a ti y junto a nuestro hijo.

Te amo bonita.

Luis Vargas Madrid

"