"Verónica Huesca * CP. Es cierto que el estilo de vida ha cambiado significativamente desde hace más de 20 anos, cuando las mamás se dedicaban por completo a las labores del hogar, pero muy en particular a la preparación de los alimentos.
Debido a que las exigencias de la vida no eran tantas, ni tan altas, las mujeres tenían tiempo de llevar a cabo el difícil y laborioso arte culinario, el cual comenzaba desde el momento en que se disponían a acudir al mercado, (no así a las tiendas de autoservicio).
Era en este lugar en donde todavía ahora, se pueden escuchar a los vendedores gritando sus ofertas del día: ""venga, venga, pásele marchanta"", y entonces como si el tiempo se detuviera, las mujeres tomaban entre sus manos las frutas o las verduras para sentir, ver y oler y así escoger lo mejor entre lo mejor.
Ya en la casa, una tabla, un cuchillo, peladores, molcajetes, rodillos, cucharones, cacerolas, se extendían por toda la cocina. Ahora no puede faltar un horno de microondas.
Cortes exactos y medidas específicas eran puestos en marcha, los olores se mezclaban y como buen arte culinario, la ama de casa dejaba parte de su personalidad, e inclusive de su humor en cada uno de los platillos.
""Ya no hay tiempo de cocinar, yo trabajo y soy madre"", dice Sofía Álvarez de 30 anos.
Las tortillas hechas a mano no podían faltar, las manos amasaban con una destreza y rapidez que pareciera estar viendo una danza, se echaban al comal y entonces sólo había que esperar.
La salsa también era elaborada a base de tomates verdes, cebolla, cilantro, aguacate y chiles jalapenos, ingredientes que eran molidos en molcajete.
Ahora es común pedir comida rápida, pero no hay nada como el sabor casero.
Las recetas de la abuela se han quedado archivadas bajo el polvo y nuestra sensibilidad culinaria cada vez es menor, por ello hay que darle el crédito a quienes aún se dedican a este difícil arte.
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