Después de cinco años de no exponer en México y de su exitosa muestra en la Bienal de Venecia del año pasado, Bosco Sodi presenta “Alabanzas”, en la Galería Hilario Galguera, donde exhiben las obras que realizó durante la pandemia.
En las cinco salas de la galería se exponen viejos costales de café con la impresión de círculos de oro, esferas de barro cubiertas en oro, lienzos-esculturas con la característica mezcla que creó el artista que consiste en aserrín, cemento y color.
La selección de los materiales fue una casualidad, pues durante el confinamiento —y tras dejar su casa en Nueva York para trasladarse a su estudio en Casa Wabi, Oaxaca— el artista no tenía acceso a tiendas, por lo que improvisó.
“Un día trajeron la compra del único mercado abierto en Puerto Escondido y trajeron las verduras en sacos viejos, rotos, manchados, descoloridos y con olor a chile seco y me enamoré de ellos por varias cosas, pero primero porque hacían referencia al arte povera, que fue la obra que se hizo en la posguerra, cuando la gente tenía poca esperanza y mucha incertidumbre, una situación similar a la que vivimos en plena pandemia”, explicó Sodi.
En el caso del oro, el artista dijo que fue un material que tuvo que tratar con mucho cuidado y hacerlo rendir, pues además de que es costoso, indicó, se escaseó debido a que su proveedor se encuentra en Ucrania y cada vez es más complicado y tardado conseguirlo. Las 24 obras en exhibición no tienen título, pero sí un significado.
El creador explicó que la mezcla de un material barato con uno costoso hace referencia a las humildes vestiduras de los franciscanos y monjes budistas y a lo celestial, a lo puro, a la opulencia. Con estas piezas, Sodi quiso rendir alabanzas a la vida, al poder curativo del arte y a los seres humanos. “Era como un canto de esperanza de que al final las cosas continúan, de que vivimos en un universo en constante cambio”, agregó.
Aunque en la producción de Sodi los materiales tienen una gran importancia, el artista —que practica la filosofía japonesa wabi-sabi, que consiste en apreciar la imperfección y no buscar el control— insistió en que la selección de los materiales es casual: “Son accidentes que uno se apropia de ellos. El que uno no tenga control hace a las obras únicas, como la naturaleza, que nos enseña que sólo vamos a estar un tiempo en la Tierra y por eso en mi obra busco hablar de que debemos aprovechar el tiempo”.












