El arte y la violencia: evitando el silencio

"México * El Universal. No es nuevo el tema del arte como espacio para la reflexión, la crítica, la reelaboración de discursos al respecto; lo notable es el auge y la visibilidad de ciertas propuestas. Desde el ejercicio de Teresa Margolles, que investiga en torno del dolor, la muerte y la pérdida que se advierten en las calles, pasando por los trabajos de Lorena Wolffer en torno de las muertas de Ciudad Juárez y la ""Alfombra roja"" de Rosa María Robles, hasta la represión y la visibilidad de la guerra en las obras del artista argentino radicado en México, Enrique Jezik.

Basta ver la cartelera de arte de esta semana en la Ciudad de México para darse cuenta de la diversidad de obras que se exhiben y que apuntan al tema. Edgardo Aragón presenta en el Museo Carrillo Gil su video ""Matamoros"", 2009, basado en el recorrido realizado por su padre, de Oaxaca a Tamaulipas, cuando traficaba drogas a los Estados Unidos. Teresa Margolles expone ""Bancas"" en la Sala de Arte Público Siqueiros, una pieza hecha de la mezcla de cemento y agua residual con la que se limpió el cuerpo de una niña asesinada en Ciudad Juárez.

En Minería, César Saldívar presenta la muestra de fotografías ""Perder el norte"", una reflexión sobre la sociedad mexicana que se desorienta en valores tradicionales como el del respeto a la mujer. Y el Festival de México se inauguró con la ópera multimedia, ""La auténtica verdad"", un trabajo interdisciplinario sobre el mito de Camelia ""La Tejana"".

En los últimos años han tenido lugar en México y el extranjero la puesta de exposiciones que evidencian o hacen una lectura de la violencia, la desigualdad, el tráfico de drogas, el abuso del poder. Por ejemplo, ""El horizonte del topo"", que se expone en Bélgica; la participación de Teresa Margolles en la pasada Bienal de Venecia con ""øDe qué otra cosa podríamos hablarú""; ""Las fronteras de la narcocultura"", en Baja California, o ""El misterio del kilo de oro"", que se llevó a París.



Hacer el duelo

Para el curador y crítico de arte mexicano Cuauhtémoc Medina, la violencia que rodea el tráfico de drogas se ha puesto en el foco de una buena cantidad de obras. En ese sentido, encuentra que una tarea que está haciendo la obra de arte es plantear ""preguntas muy específicas sobre la condición de humanidad que le es negada a los muertos"".

Curador de la muestra ""øDe qué otra cosa podríamos hablarú"", Medina refiere que uno de los cometidos de estas obras es evitar el silencio y la invisibilidad, al tiempo que elaborar el duelo. ""Hay una lógica de guerra que el Estado y la ideología sobre el combate al narcotráfico están intentando imponer todo el tiempo, y requiere que se reflexione. El nivel de violencia que atestiguamos conlleva el argumento de que los muertos son únicamente los narcos matándose entre sí; y eso implica una barbarie: que no son ciudadanos. Esa es una forma de legitimar una ejecución extrajudicial"".

Medina encuentra que hay por ejemplo una obra fotográfica muy cuidadosa sobre temas como el de la violencia en Ciudad Juárez; es el caso del trabajo de César Saldívar. Destaca la obra que Tania Acosta creó en torno de este fenómeno. Y, en particular, sobre los crímenes de Estado de Tlatelolco, valora la lectura artística creada por Santiago Sierra.

""La producción cultural y la académica han tratado de poner en cuestión una imagen de la nación que es, por lo general, una producción oficial. A despecho de lo que dice Calderón, no hay nada más que reportar"", afirma Medina.

Al presentar sus obras en Venecia, Teresa Margolles evidenció un cambio en la violencia en el país en los últimos tiempos. Su trabajo artístico previo tenía lugar en la morgue pero se vio rebasado por lo que pasaba en el espacio público. En entrevista con Taiyana Pimentel para el catálogo de la muestra, explicó: ""Yo solamente estoy viendo el recuento de los hechos: miles de muertos, cientos de niños asesinados en fuego cruzado. El gran peligro es el miedo, que se pueda generar miedo. Lo peor que puede tener una sociedad es miedo"".



Educación y medios

Mónica Mayer, artista visual y crítica de arte, opina que, de origen, el trabajo de los artistas reflexiona sobre la realidad, pero que hoy por hoy en México esto es más evidente frente a casos como el narco o las muertas de Juárez.

Mayer, quien creó un taller de Arte y Género, destaca que el performance en particular ha tratado la violencia contra la mujer, y resalta las obras de Lorena Wolffer, Lorena Orozco y Lorena Méndez. Además de las obras de las ""Lorenas"", encuentra que otros artistas plantean proyectos que no sólo denuncian la violencia sino que encuentran formas de desarticularla.

Hay trabajo de colectivos en Chiapas, Mexicali y mucha producción en internet. ""Son piezas -dice Mayer- que no necesariamente llegan a museos, pero que su vida está en las calles, en internet, en las comunidades, de ese trabajo hay mucho. Hablan de narco, violación, desigualdad económica, Chiapas, EZLN, la problemática política de Oaxaca donde se generó un movimiento muy fuerte a partir de los problemas con el gobierno. Creo que después de denunciar se tiene que pasar a desarticular y proponer con el arte un trabajo con la comunidad"".

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