El Cervantes me prueba que crear era mi destino

A los 14 años, en su natal Masatepe, Sergio Ramírez vio por primera vez su nombre escrito en un periódico, le habían publicado en un periódico su primer cuento. Ayer, 61 años después de ese hecho, Sergio Ramírez volvió a sentir la emoción de aquel chiquillo que ya se sabía un contador de historias en 1956. Una llamada le dio otro vuelco a su vida, se ha convertido en el Premio Cervantes 2017, el primero que tiene su patria, Nicaragua, y el primero que tiene Centroamérica.

“El premio Cervantes reconoce a Nicaragua, reconoce a Centroamérica, a nuestra cultura, a nuestra identidad cultural centroamericana, reconoce a mi país, a la cultura de mi país, a sus poetas, desde Rubén Darío hasta Ernesto Cardenal. Reconoce lo que hemos sido como pueblo”, dijo en entrevista el narrador, abogado, periodista y político de 75 años.

Como en cascada, a Ramírez se le vinieron las imágenes de su tierra, de su gente, de sus años juveniles cuando estudiaba Derecho, ayudaba a su tío en el cine del pueblo y devoraba libros. “Desde mi adolescencia escribir ha sido una necesidad que la imaginación transforma en palabras”.

El autor de Margarita, está linda la mar y Adiós muchachos estuvo en la resistencia cívica contra la dictadura de Somoza y fue vicepresidente de su país durante la gestión de Daniel Ortega. En 2014 recibió el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español y dentro de unos días será uno de los protagonistas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

El escritor habla de su pasión por contar historias, de su dolor por Centroamérica y adelanta que en su discurso de recepción del Premio Cervantes, cuya ceremonia se realizará el 23 de abril próximo, le gustaría enlazar a Cervantes y Rubén Darío, quienes junto con Garcilaso fueron los renovadores de la lengua castellana y “por supuesto hablaré de los dolores de América Latina, que yo los padezco como propios”.